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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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¿Qué es el Sionismo Cristiano?

 


Al hablar de sionismo cristiano, no hacemos referencia a una religión en particular ni una rama nueva de ideología cristiana. Es también conocida como teología sionista, una línea de pensamiento, una influencia interpretativa que ha llegado a introducirse en muchas iglesias de signo pentecostal evangelista y que aunque no es nueva, ha tomado un fuerza mayor en nuestros tiempos. 

En realidad surgió en el siglo XIX de la mano del clérigo irlandés John Nelson Darby, quien fundara el movimiento conocido como “Los hermanos de Plymouth” que enseñaron el arrebatamiento secreto, como un suceso que ocurrirá antes de lo que el la biblia llama la Gran Tribulación, él entendía, entre otras cosas, que ese rapto de los cristianos sería para unirse con Cristo en el Reino, luego de siete años de tribulación y devastación, volverían con Cristo cuando el bajara literalmente como rey sobre Sion, gobernando dese allí la tierra por mil años. Y aquí es donde entra una idea que ha sido conocida como “Dispensación” que señala que Dios ha empleado diferentes medios de administración de sus planes en distintos periodos de tiempo o épocas y lugares. Además de una interpretación extremadamente literal de algunas profecías bíblicas relacionadas con la restauración de Israel.  Con esto trataba de armonizar las promesas de restauración de Israel y las promesas hechas a Abraham sobre la bendición de sus descendientes, con la salvación de los cristianos, como formas de salvación paralelas. Ya no se trata de etapas o caminos, o como entendían algunos milenaristas, sino como salvaciones separadas, pero que serían al mismo tiempo. 

                                                            John Nelson Darby

Palabras como las escritas por Pablo a los Romanos cuando dice: Parte de Israel se ha hecho insensible, y así permanecerá hasta que haya entrado la totalidad de los gentiles.  De esta manera todo Israel será salvo, como está escrito: «El redentor vendrá de Sión y apartará de Jacob las prácticas irreverentes. Y este será mi pacto con ellos cuando perdone sus pecados». (Romanos 11:25-27)

Eso dio lugar a que se pensara que Israel sería perdonado y debería ser restablecido en su tierra a finales de los tiempos, y tal como profetizaba el Apocalípsis 21 cuando una nueva Jerusalén se restablecería sobre Sion y desde allí se gobernaría toda la tierra. Desde entonces, muchos milenaristas primero, luego otras iglesias, tanto en Inglaterra, como en EEUU se adhirieron a la idea de que esto debía suceder, el restablecimiento de Israel como nación sería la señal de los tiempos. 

En esta línea de pensamiento, los Cristadelfienses, iglesia fundada por John Thomas en 1850 fueron pioneros en la defensa de la idea del restablecimiento del Reino de Israel, aunque unificaba a los cristianos con aquellos al compartir que el Reino instituido en Sion será para dirigir a toda la tierra, sin independizar a judíos de gentiles. Diferente a eso es lo que enseñan los evangelistas pentecostales, quienes afirman que la salvación de los judíos es por la promesa de restauración de su nación y los cristianos la obtienen por la gracia salvadora de Cristo. A finales de siglo XIX, surgieron los cristianos mesianicos, una rama del cristianismo que surgió dentro del judaísmo tardío, que aunque comparten ideas sobre Israel con la línea de pensamiento de los sionistas, estos reniegan del protestantismo, hoy día también han cobrado fuerza entre los gitanos de diferentes países, enseñando que la raza gitana proviene de las tribus perdidas de Israel y que por ello son escogidos. 

Pero muchos consideran al metodista William Blackstone como el padre del sionismo  activo, y efectivamente destacó como un notable activista en pro de la nación de Israel. Tanto es así que en 1887 formó parte de la misión Hebrea de Chicago, siendo su director hasta 1891. Su idea de la dispensación lo hacían pensar que todas las menciones sobre Israel en el Nuevo Testamento hacían referencia al pueblo judío y por ello simpatizaba con ellos, incluso conferenciaba en grupos o asociaciones judías norteamericanas. La idea primigenia de la Misión hebrea no era convertir a los judíos al cristianismo, sino crear un hermanamiento entre religiones, pues según opinaba él, compartían parte de las escrituras y debían entenderse. Ese mismo año escribió al presidente de EEUU, Benjamin Harrison una solicitud a modo de panfleto titulado: "Palestina para los judíos". A esta petición se unieron grandes personalidades del momento. Incluso viajó a Palestina, en 1888 y se entrevistó con la pequeña comunidad judía allí, con el fin de estimular a la creación de una nación Israelita. Tal fue su lucha, que en Israel le ha puesto su nombre a un bosque en su memoria.

      Otro punto de inflexión en el dispensacionalismo fue la producción de la Biblia anotada de Scofield, publicada primeramente en 1909 y tras una posterior edición en 1917 contenía comentarios, incluso una cronología completa de la historia, que concluía que la tierra fue formada en el año 4004. En muchos casos las anotaciones realizadas por Scofield y sus colaboradores estaban relacionadas con las dispensaciones y la aplicación de profecías al pueblo judío, en este caso hacía referencia a siete periodos o dispensaciones divinas que quedan reflejadas a través de pactos y promesas. El mismo autor, Cyrus I. Scofield se sintió como un profeta, cuando en 1917  Inglaterra se hizo cargo de Palestina, con la idea de establecer un territorio para Israel, y aplaudió la idea pensando que era parte del plan de Dios. 

La idea de la dispensación fue compartida por diferentes movimientos distantes del protestantismo, incluso los Testigos de Jehová durante sus primeros años entendían que Israel natural tendría un papel central en el cumplimiento de algunas profecías de restablecimiento. Si bien, el mismo Russell aceptó el dispensacionalismo desde muy temprano en 1886 cuando escribió "El plan divino de las edades", eso si, distaba de las ideas de otros pensadores como Scofield o Blackstone, y aunque hablaba de tres principales edades y siete dispensaciones, además solapaba la edad judaica con la del evangelio al incluirla en una segunda dispensación que acabaría con el inicio de los 1000 años del Reino, sin embargo, entendía que la dispensación a los judíos solo fue una sombra que anunciaba la del evangelio o de los cristianos. En esa misma línea publicaron un libro titulado “Consuelo para los judios” en 1925 donde hablaron sobre las profecías y el restablecimiento de Israel en Palestina, coincidente con el final de los tiempos de las naciones, mencionadas por Jesús, pero no como el camino de salvación para los cristianos, sino al contrario, como una oportunidad para que los judíos aceptaran a Criso y fueran perdonados. Aunque si vieron una relación de la profecía de Jeremías 31:31-34 donde se hablaba de un nuevo pacto, con Israel y el nuevo pacto que Jesús celebró con sus apóstoles. Sin embargo, los testigos renegaron de dar apoyo a la idea de un restablecimiento profético de Israel actual en los años 30 y revisaron sus ideas con respecto a la salvación de Israel y al uso del nombre Israel en un tono más alegórico y simbólico, siendo entendido como Israel espiritual. Los adventistas, también muy interesados en el tema profético y aplicando aún ciertos preceptos de la ley judía, no han abrazado la teología sionista pues entienden que el viejo pacto, en ese asunto está derogado. La iglesia Católica, que ha sido más bien beligerante contra el pueblo judío durante siglos, tampoco se postula a favor de la dispensación. No ocurrió lo mismo entre los pentecostales, que poco a poco fueron abrazando la teología sionista hasta niveles más activos, sirviéndose de la política para forzar el cumplimiento ese fin.

Desde inicios del siglo XX, se dio inicio en Inglaterra, un movimiento en pro del establecimiento de Israel en su tierra prometida, por ello el gobierno tomó medidas a fin de que esto se efectuara, y la iglesia anglicana y protestante presionaron en ese sentido. Por otro lado, el holocausto judío en Alemania, provocó el efecto contrario al que se pretendía, más que destruir a los judíos logró congregarlos en su tierra, así en 1948 se estableció en Palestina, aunque no sin problemas. Eso despertó en varias iglesias, esa idea de cumplimiento de profecías relacionadas con el pueblo judío. Pero no solo eso, la cuestión más importante de esta influencia dentro del protestantismo moderno, es que creen abiertamente en la idea de que Israel debe ser establecido plenamente, sin importar que se use la fuerza o la guerra, con tal de conseguirlo y eso antes de que venga el fin y llegue la segunda venida de Cristo, que según exponen será en Sion, literal. 

Una de las interpretaciones más llamativas de la teología sionista es la que tiene que ver con Apocalipsis 21: 1-4  donde dice: Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, pues ya el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar. Vi también que la ciudad santa, la nueva Jerusalén, bajaba del cielo, donde vive Dios. La ciudad parecía una novia vestida para su boda, lista para encontrarse con su novio. Y oí que del trono salía una fuerte voz que decía: «Aquí es donde Dios vive con su pueblo. Dios vivirá con ellos, y ellos serán suyos para siempre. En efecto, Dios mismo será su único Dios. Él secará sus lágrimas, y no morirán jamás. Tampoco volverán a llorar, ni a lamentarse, ni sentirán ningún dolor, porque lo que antes existía ha dejado de existir.»

Según entiende la teología sionista, aquí se describe lo que ellos esperan, la bajada del Reino en la Nueva Jerusalén sobre el monte Sion. A decir verdad, es una interpretación forzada de este texto, pues siendo literales, deberíamos entender entonces que este planeta no tiene futuro, pues dice que dejará de existir el viejo mundo y será reemplazado por otro, de hecho, así lo entienden algunos. Luego al hablar de la Nueva Jerusalén sería difícil, por la descripción que mas adelante da, sobre el inmenso tamaño de dicha ciudad, que difícilmente se pueda establecer en una superficie como el monte Sion, y ni siquiera cabría en todo Israel, veamos lo que dice sobre sus dimensiones; Así que, por medio del espíritu, me llevó a una montaña grande y alta, y me mostró la santa ciudad de Jerusalén, que bajaba del cielo, desde donde está Dios, (…) El que hablaba conmigo tenía un instrumento de medir, una caña de oro, para medir la ciudad, las puertas y la muralla. El trazado de la ciudad era cuadrado, medía lo mismo de ancho que de largo. Él midió la ciudad con la caña: 12.000 estadios; su longitud, anchura y altura eran iguales (Apocalipsis 21:10,15 y 16)

Centrémonos en las dimensiones de esta ciudad, si calculamos cuanto mide un estadio, nos da unos 185 metros, lo que significaría que 12.000 estadios se acercaría a 2.220.000m o 2.220km. Si tenemos en cuenta un país como España que tiene unos 1000km de sur a norte, esto es mas del doble, si tal como allí dice cada lado en una forma cuadrada, tiene esa distancia, tendríamos un área por tanto de 4.928.000 km², es decir como España y Francia juntas y parte de Alemania, en definitiva, la mitad de Europa y por supuesto sobrepasando por mucho el tamaño de Israel en sus mejores tiempos.

Es por tanto, inútil interpretar que aquella profecía sea literal, y en cualquier caso, no se puede referir a la pequeña ciudad de Jerusalén. Pero al igual que el sionismo judío, las iglesias que predican la teología del sionismo, obvian estos detalles y siguen esperando el arrebatamiento que sucederá tras la restauración de Israel y antes del fin del mundo. 


  Recientemente, el tema se ha politizado y las iglesias evangélicas en América Latina y en Nortemérica, que se han determinando a apoyar políticas que defienden a Israel, se vio cuando en 2017 EEUU reconoció reconocer a Jerusalén como capital de Israel, trasladando la embajada a esa ciudad, también se ha visto en el caso de la guerra en Gaza, a pesar de convertirse en un genocidio, las iglesias protestantes de América no han levantado la voz para defender a las víctimas, incluso algunos líderes han defendido la actuación de Israel como parte de su protección frente a enemigos hostiles. Y durante la cruenta guerra de Israel y EEUU contra Irán iniciada en febrero del 2026, se pudo ver como un grupo de pastores pentecostales, evangélicos y de la iglesia de la prosperidad rodeaban al presidente de EEUU y oraban con él y por él, una imagen que dio la vuelta al mundo y produjo cierta controversia en muchos periodistas y analistas en Europa, que no entendían bien la guerra y menos esta actitud pro-belicista de la mayoría de iglesias protestantes de América. Realmente no se entiende ese apoyo que en casi todos los países latinoamericanos están dando muchas iglesias pentecostales y de la Prosperidad a la causa judía, apoyando a Israel en su lucha contra Gaza y ahora en esta nueva aventura belicista de Israel contra Irán, y que está devastando a otro país con una gran minoría cristiana, como es el Líbano.  

El 7 de febrero del 2025 el mismo presidente de Estados Unidos, Donald Trump firmó la orden ejecutiva para establecer una oficina religiosa un tanto peculiar, llamada “Oficina de la fe de la Casa Blanca” que sustituía a la anterior oficina para asuntos religiosos y vecinales que estableciera el presidente Bush en 2001. Dicha oficina, restablecida con un nuevo propósito fue dirigida por la tele-evangelista Paula Withe, líder de la iglesia internacional Sin Muros, un movimiento que ha derivado hacia el estilo de iglesias de la prosperidad. Ella ha sido su pastora personal de Trump desde principios de siglo XXI.  Y ya había apoyado a Trump en su campaña electoral y en el inicio de su mandato, haciendo de asesora espiritual. Es defensora de la teología sionista y del arrebatamiento relacionado con el establecimiento del estado de Israel, por ello ese entusiasmo porque Trump e Israel triunfen y destruyan a todos los enemigos de Israel. 

También en esa línea salía una rueda de prensa del secretario de defensa de EEUU, que la inició orando, recitando palabras del Salmo 144:1 ¡Bendito sea el señor, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos para la guerra!  Hay que reconocer que esas palabras de David, mencionadas en otros salmos, hacen alusión a la ayuda recibida por el rey de Israel cuando afrontaba los peligros de ataques de naciones vecinas hostiles, como Filisteos, amonitas, moabitas y otros. El caso es que no hacía referencia a atacar a los enemigos, sino como ayudaba en su defensa ante estos. Como tampoco se encuentran en la biblia profecías contra Persia, a quienes Israel debe mucho, pues gracias a ellos pudo volver a su tierra prometida y cumplir algunas profecías de restauración. Pero muchos pastores del llamado sionismo cristiano utilizan este tipo de textos y otros para apoyar la lucha armada frente al enemigo. Resulta chocante ese partidismo político, esa toma de postura radical de estas iglesias, máxime cuando Israel se está radicalizando y poniendo obstáculos a la libertad religiosa en su propio territorio. 

       Por otro lado, los propósitos del sionismo puro es crear el Gran Israel, o lo que ellos llaman Eretz Israel, que abarca lo que según dicen se le prometió a Abraham en el Pentateuco, que sus descendientes obtendrían la tierra que va desde el río Nilo hasta el gran río Éufrates, lo que incluye parte de Egipto, toda Palestina, y Líbano, parte de Siria y de Iraq, toda Jordania y gran parte de Arabia. ¿Pero dice eso realmente la Biblia? bueno, al parecer esta es la promesa realizada a Abraham: En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates; la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, los heteos, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos. (Gén 15:18-21)

        Claro, que es muy posible que la interpretación de estas palabras no sean correctas, primero porque no deja claro que la expresión río de Egipto haga referencia al Nilo, sino más bien podría referirse a un arroyo estacional en el noroeste de la península de Sinaí. Por otro lado, no debemos olvidar que los descendientes de Abraham no fueron solo los israelitas, sino también muchas tribus árabes a través de la descendencia de su otro hijo, Ismael, aparte de otros descendientes de Esaú, el hermano de Jacob, que también tenía presencia en la zona, por tanto, bien pudiera referirse que toda la zona antes mencionada iba a ser poblada por descendientes de Abraham, pero no necesariamente solo por los israelitas, sino de árabes, edomitas, madianitas y amonitas. Eso deja claro que las pretensiones sionistas van más allá de sus propias escrituras. 

       Por otro lado, los intereses económicos priman en todo esto, ya los han dejado caer Trump y Netanyahu, que no es otra que crear una especie de Resort en la costa de Gaza y que abarca la costa de Israel y parte del sur del Líbano, creando un gran estado de Israel desde la frontera con Jordania hasta la costa y desde Egipto hasta Siria, dejando Cisjordania y Gaza como colonias de trabajadores en sus resorts, prometiendoles eso si, una mejor vida que ahora, y sin los enemigos de Irán o del sur del Líbano. Esa es la razón de la guerra contra Irán y hizbulá, la misma que está arrasando el Líbano y ya arrasó la franja de Gaza, establecer una paz interesadamente económica en toda la zona, arrastrando al mundo hacia una guerra que quieren que sea apoyada por todos, como si Dios estuviera con ellos y su plan. 

Así, nos encontramos ante un deriva peligrosa y posiblemente equivocada de las iglesias pentecostales, que apoyan esta idea del Gran Israel, para formar el reino prometido, como parte de un plan divino, pero olvidan las palabras de Jesús; mi Reino no es parte de este mundo. 





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