Obra protegida por derechos de autor

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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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¿Fue Dionisio la versión griega de Cristo?



Otro personaje mitológico con el que algunos gustan de comparaciones con Jesús de los cristianos, con el fin de alegar que se trata de un plagio, es el dios griego Dionisio. Vamos a profundizar en las leyendas y escritos que hay con respecto a este dios mitológico para ver si de alguna manera casan con las tradiciones cristianas respecto a su originador. 


         Decir, en primer lugar que Dionisio era uno de los dioses del Olimpo, es decir, estaba en la élite de las principales deidades de la mitología griega. Era el dios de la fertilidad y del vino. Inspirador de la locura ritual, el éxtasis y la diversión. En Roma se le conoció como Baco, siguiendo las mismas tradiciones libertinas. En la mayoría de las estatuas se le representa desnudo o con poca ropa, lo cual es significativo de su moral. Según alguna leyenda, era hijo del incesto cometido por Zeus con su hija Perséfone. Aunque hay otra versión más aceptada que dice que es hija de Zeus con una tal Sémele, hija del rey de Tebas, con la que tuvo una relación adulterina, y que Hera, su esposa tras descubrir el engaño, tramo una estratagema para que el mismo Zeus diera muerte a Sémela, pero salvara al niño sacando el embrión del vientre de esta y gestándolo en su muslo. Por eso, o por las dos versiones sobre su nacimiento, a veces se le llama a Dionisio como “Dimetor” (de dos madres). 




         Falta añadir que en ambas leyendas no se trataba de nacimientos consentidos, milagrosos, ni anunciados, más bien accidentales. Huelga decir que es una diferencia notable con respecto a Jesús. En cuanto su niñez, la leyenda más conocida dice que tras nacer del muslo de Zeus, lo dejó al cuidado de rey Atamante y su esposa Ino, y en este caso no se menciona nada de que quisieran darle muerte o tuviera que ser escondido, como Jesús, aunque si sufrió un martirio, del que hablaremos más tarde. 

      Otra tradición tenía que ver con su amor por el vino, se suele señalar que el milagro que efectuó Jesús en Caná de convertir agua en vino, fue sacado de la mitología griega de Dionisio. Aunque, a decir verdad, nada se dice sobre si Dionisio hiciera alguna vez tal milagro de convertir agua en vino, no se ha encontrado nada parecido en ningún documento. ¿Entonces? Bueno, el asunto es que cuenta una leyenda ateniense que él que fue quien introdujo el vino entre los hombres.
Al parecer, según esta leyenda, instruyó a un tal Ícaro y a su hija Erígones en la viticultura, y este a su vez les dio de beber la nueva bebida a sus vecinos, pero al ver el efecto que produjo en los hombres aquello provocó la ira de los príncipes atenienses, con la trágica consecuencia de que mataran a Ícaro, y su hija, temiendo su destino se suicidó. Dionisio entonces como venganza, volvió locos a los habitantes de la ciudad e hizo que sus mujeres tuvieran tendencia al suicidio. Desde entonces se celebró aquel acto en honor a los muertos por el vino de Dionisio. 




         Quienes defienden que esta y otras leyendas sobre la relación de Dionisio con el vino está relacionada con el primer milagro de Jesús, aseguran ver una equivalencia clara con las referencias de Jesús al vino, cuando dijo: Yo soy la vid verdadera, o cuando dijo: quien beba mi sangre, (representada por el vino), será salvo.  Pero no cabe duda que son dos conceptos diametralmente opuestos, Dionisio no introdujo el vino para salvar a la humanidad, como se representa en el caso de Jesús, si no como diversión y para su perdición. En su versión romana, a Dionisio se le conoce como Baco, y sus fiestas, que eran las bacanales, abundaba el desenfreno y las bebidas alcohólicas eran el centro de todo. 


         Como último aspecto, vamos a tratar el tema de la muerte y su paralelismo con Jesús en eso, si es que lo hubiese. Se dice que su muerte ocurrió cuando era niño y fue cuando un grupo de titanes lo mató, descuartizó y cocinó, salvándose solo su corazón que quedó en la olla. Zeus destruyó a los titanes y Atenea tomó el corazón de Dionisio y lo puso en un cuerpo de yeso que había formado, insuflándole vida. De ese cuerpo salen los humanos, con sus cualidades malas (los titanes) y buenas, alegres e impulsivas (Dionisio). Pero nada se habla de muerte como sacrificio redentor. Se supone que desde entonces su vida fue transferida al Olimpo de los dioses, pues según hemos visto, tuvo sus contactos con los humanos, al enseñarles el vino. La interpretación es que con la muerte de Dionisio apareció la humanidad. En el caso de Jesús con su muerte se restaura y perdona los pecados. Nada que ver. 

       Total, que encontrar similitudes entre estas leyendas y los relatos de los evangelios es retorcer y darles muchas vueltas e interpretaciones a las cosas, con tal de menospreciar la antigüedad y originalidad del cristianismo. En realidad si se buscan paralelismos, se podrían hacer con cualquier otra cosa más parecida, seguro que la hay, pero no con aquel libertino dios griego. 


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