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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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La oración del ciego y el Padrenuestro








Numerosos blogs y páginas de mitismo que se afanan por encontrar  entre antiguas tradiciones o ideas religiosas egipcias, similitudes con las creencias o enseñanzas cristianas, hacen alusión a una antigua oración o canción egipcia, que supuestamente está inlcuída en el papiro “ANI”, una de las versiones mejor conservadas del “Libro de los muertos”, libro de ritos funerarios egipcio, datado hacia el 1300AC. El pasaje o poema que circula por internet, en blogs, foros, incluos en libros de investigadores, ha sido traducido a muchos idiomas y es conocido como “La oración del ciego”, siendo muchos los que aseguran que es la fuente de donde Jesús extrajo su famosa oración modelo o Padrenuestro, veamos cuánto hay de realidad en esta afirmación, pero para ello vamos a mostrar una de las versiones que de este poema hay:

El dios de esta tierra es el gobernante del horizonte / Dios es para hacer tu nombre / lo dedica a la adoración de su nombre / Da su existencia de Dios / Él hará tu negocio / su semejanza está sobre la tierra / Dios es dado incienso y alimento ofrendas diarias / El dios juzgará el verdadero y honesto y perdonará a nuestros deudores/ Guarda contra la cosa que Dios abomina, me preserva del mal / Dios es el rey del horizonte / de el poder y de la gloria / Él aumenta, el quienquiera que lo aumenta / Permíteme que sea mañana como hoy.


En algunas páginas se permiten simplificarlo un poco para hacerlo más parecido a la famosa oración de Jesús. Visto así, es verdad que se perciben ciertas similitudes, aunque demasiado sutiles quizás. Algunos señalan al orden de las frases: Santificar el nombre, hágase tu voluntad; el pan de cada día; Perdón de deudas o pecados; preservar del mal. ¿Es el Padrenuestro un plagio a una antigua oración egipcia? 

Basta con realizar un poco de investigación y nos llevamos varias sorpresas.  La primera es que pese a que este texto circula por todas partes, en numerosos libros, blogs y foros, donde se realizan afirmaciones tan gratuitas como que el libro de los muertos, inspiró el padrenuestro o que este es un plagio de la Oración del ciego, pero el caso es que nunca mencionan en qué parte de los 190 conjuros o capítulos del Libro de los muertos se encuentra tal oración del ciego. Ni tan siquiera, si este era un documento separado, algo encontrado en una pared, en una tabilla, en uno de los rollos o si es parte de otro texto sagrado egipcio. Así es, nadie de los que cita tal poema, aportan documento o fragmento que nos ayude a contextualizar dicha oración.
    

El libro de los muertos era una obra de carácter ritualista, dividida en 190 conjuros u oraciones que se recitaban con el fin de hacer un traslado del alma del difunto a una vida mejor con la protección de los dioses. No fue escrito todo en un periodo específico de tiempo, sino en diferentes etapas, por ello aparecen oraciones a distintos dioses que fueron populares en varias dinastías egipcias. 


 El texto se puede encontrar prácticamente integro en varios facsímiles y reproducciones realizadas por egiptólogos expertos. El papiro Nebseni, el papiro de Hunefer, el papiro de Un, el papiro de Ani, son las princiaples fuentes para poder conocer su contenido. En cualquier caso, se trata de recopilaciones realizadas por diferentes egiptólogos a lo largo de la historia, el mismo nombre, la ordenación de los capítulos o conjuros es algo impuesto por el consenso de los egiptólogos a fin de facilitar su estudio, así como el mismo nombre, pues los egipcios no conocián ningún libro que se llamase así "Libro de los muertos", si no según parece, lo conocían como “Libro para salir al día”, o libro para seguir viviendo en el más allá.  


 La más completa de las versiones de este tratado, es el Papiro de Ani, expuesto en el museo Británico, un papiro que mide 23,60 metros de longitud. Pero en ninguna de sus versiones se puede encontrar capítulo específico que se llame “La oración del ciego”, tampoco en ese texto, al menos transcrito en ese orden y forma. No lo encontramos como tal, en ninguna parte del documento ANI, que se encuentra en el museo Británico, por tanto, creemos que no forma parte del libro de los muertos. Sin embargo, algunas de las frases mencionadas si se puede decir que están allí. ¿Qué significa esto entonces? ¿Existe realmente “La oración del ciego” o es un fraude? ¿Es una añadidura posterior, una extrapolación o falsificación, un recorte?


Bueno, se puede decir que el texto fue formado por partes de otros textos que podemos encontrar en varios documentos o inscripciones egipcias. Por ejemplo, en el gran himno a Atón, al menos el inicio guarda cierto parecido a la supuesta oración del ciego, esta oración, estaba dirigida a Atón, el dios solar por excelencia, que Akenatón quiso establecer como único, conocido como Gran himno a Atón, se inicia con las siguiente frase:

Apareces resplandeciente en el horizonte del cielo / Oh Atón vivo, creador de la vida. (Gran himno a Atón)  Pero hasta allí las coincidencias. Luego tenemos que irnos a otros textos, como “Las máximas de ANI, aparecido en un fragmento encontrado en 1975, entre los escombros de la tumba de Horemheb, pero en este caso no está escrito en jeroglíficos, si no en escritura hierática, que es una simplificación posterior del mismo. Aunque se cree que el escrito fue realizado originalmente alrededor de la dinastía XVIII, durante el cual reinó Akenaton, impulsor del monoteísmo en Egipto, que por cierto fue breve. 

Una parte este texto se puede traducir así:

Ahora el dios de esta tierra / Es el sol que es gobernante del horizonte y sus similitudes están en la tierra / es dado incienso con su comida a estos diariamente / si ella levanta sus manos hacia Dios, él escuchará sus plegarias / Dedícate a Dios / guardate a ti mismo diariamente para Dios / y permite que mañana sea como hoy (Máximas de ANI- sacredtext.com) Aquí observamos frases similares a las expuestas en la supuesta oración del ciego. Pero también se habla de una mujer que levanta las plegarias, lo cual da otro tono muy distinto al de una oración. 

Por tanto vemos que estas citas se alejan cada vez más del Padrenuestro. Otra cita similar, más completa la encontramos en otro documento, las “Máximas de Kensu-Hetep” compiladas alrededor del año 1000AC, aunque posiblemente de la misma época que la anterior, dice así:

El dios es para magnificar su nombre / La casa de Dios una abominación contra las habladurías / Ora con todo el amor de tu corazón todas tus palabras escondidas / Él hará tus negocios, él escuchará lo que dices y recibirá tus ofrendas /  Tu dios da existencia / Dios juzga la verdad / Cuando hagas ofrendas a Dios, guardate de las cosas abominables / Observa con tus ojos sus dispensaciones / Él da vida a millones de formas / Él magnifica a quien lo magnifica a él / El dios de esta tierra es Shu, el gobernante del horizonte / Sus similitudes están en la tierra y para estas el incienso y ofrendas son dadas diariamente / yo te di a tu madre quien te llevó a ti y sin ninguna ayuda mia / Cuando tu naciste ella estuvo bajo el yugo, por tres años sus pechos estuvieron en tu boca / Ahora que has crecido, te has hecho un hombre, no hagas necesario que ella sufra, ya que si levanta sus manos hacia Dios, Él la escuchará y te castigará. / Dedícate a ti mismo a Dios / guárdate bien para Dios diariamente y que mañana sea como hoy. (Máximas de Kensu-Hetep – Traducción E. Wallis Budge) 

En este texto, vemos frases comunes aparecidas en las Máximas de Ani, como en la oración a Atón, lo cual es indicación de que el dios mencionado es claramente el dios solar Atón. Pero ya no se trata de una oración o plegaria a Dios, si no de una serie de consejos, a simple vista se pueden denotar en este una serie de recordatorios o consejos. Y si nos fijamos bien, se encuentran aquí también las frases atribuidas a la oración del Ciego, cuyo texto, como hemos visto no está traducido de un documento en concreto. Está claro, pues, que alguien con intenciones claras, simplificó las Máximas de Kense-Hetep, las mezcló con la oración a Atón y las reprodujo haciendo un resumen, eliminando lo que no le interesaba y colocando otras frases de diferentes citas. No se encuentran frases como el perdón de los pecados o faltas, que bien pudo ser extraído de otros textos e incorporado a la supuesta Oración del ciego. 

       Por lo tanto, aquí no se trata de una extrapolación, ni invención de un texto, pero sí de manipulación en el sentido de que se ha formado una oración, estableciendo sus párrafos en un orden específico, con el fin de que se parezca lo más posible al Padrenuestro, pero extrayendo frases y palabras que aparecen en diferentes conjuros del libro de los muertos y de otros escritos ajenos a este, en definitiva, como mínimo un fraude. Eso si, de lo que podemos estar seguros es que esa manipulación no la realizaron los egipcios. 


¿Se sostiene una comparación mitológica con Jesús?



A menudo encontramos artículos en blogs, libros, redes sociales y otros lugares de internet, citas que hablan de cómo el cristianismo, no surgió de la vida de un profeta o hijo de dios llamado Jesús, si no fue la invención de ciertos sabios, que bajo la solicitud de los poderes políticos romanos para mantener unido al imperio, buscaron construir un líder, por medio de aunar distintas tradiciones y mitologías. De esto surgió la comparación de mitos, que en algunos casos, como veremos son tergiversaciones o interpretaciones interesadas y manipulaciones históricas. 


Decir que la base para dicha comparación nace de ciertos comentarios en círculos escolásticos de la baja edad media. Curiosamente dicha comparación se hizo con la intención de defender el cristianismo ante los falsos mitos antiguos, aduciendo que fueron burdas copias del verdadero. Pero los que realizaron aquellas comparaciones no conocían a fondo las tradiciones o textos sobre ciertas deidades y simplificaron interesadamente muchos detalles para que encajaran en su tesis. 


Fue muy posteriormente, cuando, eruditos de la “alta crítica” a finales del renacimiento, expresaron sus argumentos, en cierto modo basándose en estos documentos erróneos. Entre estos destaca Charles F. Dupuis, quien en 1795 escribió Origen de todos los cultos, con el fin de demostrar que todas las religiones, incluida la cristiana, tienen varios puntos en común en las tradiciones, mitos, figuras astronómicas y dioses solares. Basándose en estos, en 1914 salió a la luz El Cristo histórico, de John M Robertson y William B. Smith. Todos ellos se basaron en aquellas supuestas comparaciones de Dupuis. Pero con el tiempo y basándose en fuentes más fiables y textos sagrados de las diferentes religiones comparadas, se dejó claro que dichos estudios carecen de base histórica y documental seria, pues apenas investigaron en los textos griegos, persas, hindúes, romanos o egipcios. Estudiosos como Frederick C. Conybeare, que escribiera en 1925 su obra Historia de la crítica del Nuevo Testamento y Herbert G. Woods con su historia del cristianismo y del mundo natural, intentaron mostrar lo errados de dichas comparaciones y lograron aclarar la confusión creada. Pero fueron pocos los que salieron en defensa del cristianismo, vendía más decir que se habían descubierto secretos que hacían tambalear los cimientos de la iglesia que defender el cristianismo como religión original.


Entre otras cosas, se decía que muchos dioses mitológicos fueron hombres convertidos en dioses, la mayoría habían nacido un 25 de diciembre, que habían nacido de vírgenes, que habían sufrido persecución siendo niños, que habían muerto en maderos o árboles y posteriormente habían resucitado y fueron convertidos en deidades solares. La repetición de dichos argumentos, con la contundencia de salir de la boca de expertos en el tema, ha conseguido que muchos ateos hagan suyas esas tesis y las defiendan sin más.


A mediados de siglo XX, vuelven a la carga con similares argumentos, entre otros, Joseph Campbell que en 1949 en su libro el Héroe de las mil caras, quiso mostrar que hubo un solo mito en deidaes como, Dionisio, Apolonio, Atis, Mitra y personajes más lejanos como Buda o Krishna. Y llega a profundizar más en esa línea en su libro Las máscaras de Dios: Mitología occidental, donde se centra en la figura del Cristo crucificado y con doctrinas como la trinidad para mostrar la similitud con Horus, Tamuz, Adonis y Osiris. De algunos de esos tratamos en capítulos aparte de este blog.


El error que cometen la mayoría de los estudiosos que tratan este tipo de ideas es fundamentarse en dos bases equivocadas: Pensar en el cristianismo como si este fuese solo la Iglesia católica romana y que en todos los años desde sus inicios, solo hubo un cristianismo. 


Ambas aseveraciones son falsas, y por esta causa se dan a menudo las coincidencias entre ciertas mitologías y algunas tradiciones de la cristiandad, que realmente son infiltraciones externas, pero no incluidas en los inicios, ni en los evangelios, ni en las cartas apostólicas englobadas en los textos sagrados cristianos. Tomemos por ejemplo, el símbolo de la cruz, se sabe que fue introducido por Constantino, al recibir cierta visión, este a su vez, la pudo recibir de un egipcio gnóstico con quien contactó. Así un símbolo religioso de ritos ancestrales, como los que utilizaba Horus, o el símbolo de Tamuz fue introducido en el cristianismo posterior. Fueron Silvestre, el obispo de Roma en el año 330 quien dio inicio a llevar un símbolo en su gorro con una corona de hierro con una cruz en su centro, más tarde, otro obispo romano Marcos, hizo coser cruces en su traje obispal de gala.


Lo mismo podemos decir de la famosa fiesta del solsticio de invierno, el 25 de diciembre, si cien años antes Orígenes escribía las razones por las que no celebraban cumpleaños los cristianos, y todos los apologistas antiguos habían rechazado la adoración de Mitra o cualquier adoración de imágenes, de símbolos zodiacales o de dioses solares, de pronto, Constantino en el año 325 decretaba aplicar ese día, que ya era de Mitra y de las diferentes deidades solares, a Jesús y la cristiandad mayoritaria empezó a celebrar ese día, adoptando rituales que ya existían en rituales ancestrales. 


La introducción de la adoración a María, como madre de Dios fue una elaboración posterior dentro del cristianismo, y fue iniciada en el siglo V. Todo, a raíz de la identificación de Jesús con Dios establecida desde Nicea en el 325. Ahora, madre de dioses ya existían muchas, véase Tiamat, Isis, Gea, Artemis, Cibeles, Afrodita. Bajo ningún concepto se podía concebir en el cristianismo o en el judaísmo, la atribución de que Dios tuviera una madre o que existiera algo que pudieran considerar diosa madre. Sin embargo, a partir de esa idea surge entre algunos maestros del siglo V, la expresión Theotokos, (madre de Dios). Rechazada, sin embargo por gran parte de los obispos de oriente, y cuya aceptación en el concilio de Efeso en el 431, supuso la ruptura de Nestorio y la creación de la iglesia nestoriana de oriente.  


Así que, más que copiar costumbres, creencias, símbolos o fiestas cristianas de otras deidades ancestrales en la formación inicial del cristianismo, estas fueron adoptadas, inyectadas, o absorbidas, siglos después, todo con el fin de convertirse en una iglesia, única, universal y aglutinar así a toda la sociedad, en una conversión forzosa, pero suave a la vez.

¿Surgió Jesús de los mitos sobre el dios Atis?



Vamos a tratar ahora de otro dios griego al que en los últimos años se intenta conectar con la figura de Jesús. En un intento de ir más lejos de lo burlesco y absurdo. De nuevo, los argumentos utilizados son los mismos, que nace un 25 de diciembre, de una virgen, que muere colgado de un madero y es resucitado. ¿Cuánto hay de cierto en todo esto? Dejemos que la propia leyenda de Atis nos responda a esta pregunta:


Recordemos que en la mitología griega, o más frigia, pues de allí proviene, Atis era el conductor de la carroza de la diosa Cibeles, que para los frigios era Agdistis. Resulta que Agdistis era una especie de dios-diosa, es decir tenía atributos masculinos y femeninos, pero por alguna razón a Zeus eso no le gustó, mandó a otro dios (Dionisio) que le cortara el miembro masculino y este lo hizo. El pene y la sangre de Agdistis cayó a la tierra y de esto creció un almendro. Tiempo después, Nana, la hija de Sangario, dios de la lluvia fue a recoger frutos del campo y se topó con el susudicho almendro, tomó sus frutos, los puso en su seno y vientre y de esa manera quedó embarazada, fruto de ese milagroso embarazo, nación Atis.


 Resultó que Atis, estaba locamente enamorado de Cibeles y de alguna manera enloqueció por ella, mas la diosa le pidió absoluta castidad, es decir, él no podía tener relaciones con ella ni con nadie. Pero resultó que sus padres arreglaron que este se casara con la hija del Rey Midas de Frigia, entonces fue cuando en plena boda se presentó la celosa Cibeles y Atis se volvió loco, decidió castrarse y convertirse en eunuco. Cuando recobró la cordura y vio lo que había hecho con su miembro viril mutilado, decide suicidarse, ¿tal vez ahorcándose desde una rama alta de un árbol? (la fábula no lo dice), pero en cualquier caso, Cibeles se apiada de él, lo rescata y lo convierte en un árbol. Según parece, eso indica que Cibeles le otorgó la inmortalidad o más bien la oportunidad de renacer una y otra vez, al convertirlo en un siempreverde o árbol de hoja perenne. Cibeles consiguió mantenerle con vida, pero lamentó toda su vida haber perdido a su amante. Este renacimiento se celebraba todos los 25 de marzo en un festival que pasó a llamarse Hilaria.


Curiosamente la fiesta al posteriormente convertido en dios Atis, se celebraba desde el 21 al 25 de marzo, lo cual incluye su supuesto nacimiento el día 21 y su muerte y resurrección el 25.  



¿Encontramos alguna relación que nos haga pensar en el Jesús de los cristianos? Bueno, siendo un tanto retorcidos, podemos decir que tanto Atis como Jesús nacieron de una mujer virgen, pero está claro que el propósito de ambos nacimientos era absolutamente distinto, porque en realidad en el caso de Atis, no tenía ningún sentido, fue absolutamente accidental. No fue así en el caso de Jesús, que según indican las escrituras cristianas fue enviado con un propósito a la tierra. Por otro lado, lo de castrarse, no aparece en los evangelios. Si bien, no se menciona que Jesús se casara, por mucho que algunos insistan en presentar a María Magdalena como una amante, él no llegó a estar con mujer alguna, pero no estaba bien visto para los judíos ser castrados y menos entrar al templo así, estaba prohibido y él entró hasta en los últimos días de su vida, sin que nadie le señalara falta alguna que se lo impidiera. 


Bien, por otro lado ni su nacimiento, coincide, pues en el caso de Atis fue un 21 de marzo y en el de Jesús no se menciona, pero si se extrae de los evangelios que murió con 33 años y medio, y murió entre marzo y abril, eso nos lleva a calcular la fecha de su nacimiento alrededor de octubre. Las celebraciones primaverales han sido comunes en todo el mundo oriental, y entre los judíos también, tenían la Pascua, el 14 de nisan, ese día murió Jesús. Pero nada que ver con la muerte de Atis, pues no se dice como se mató o suicidó, en realidad lo del árbol fue su conversión en este, pero no que haya muerto colgado, y fue por propia voluntad. En el caso de Jesús, fue un madero de tormento, que fue decidido así por la ley romana, a petición de los líderes judíos y por orden de un gobernador. Absolutamente nada que ver.


Llegamos a la resurrección, los cristianos predicaron este milagro desde el principio, pero nada que ver con la supuesta resurrección de Atis, convertido en un árbol, sin más alma que un vegetal. Es por tanto, la comparación si cabe más alejada de cuantas se hace, lamentablemente los que lo hacen, ni siquiera se molestan en leer, ya no los evangelios, si no las leyendas de los dioses antiguos a los que ignorantemente señalan como fuentes de la mitología cristiana.

¿Fue Dionisio la versión griega de Cristo?



Otro personaje mitológico con el que algunos gustan de comparaciones con Jesús de los cristianos, con el fin de alegar que se trata de un plagio, es el dios griego Dionisio. Vamos a profundizar en las leyendas y escritos que hay con respecto a este dios mitológico para ver si de alguna manera casan con las tradiciones cristianas respecto a su originador. 


         Decir, en primer lugar que Dionisio era uno de los dioses del Olimpo, es decir, estaba en la élite de las principales deidades de la mitología griega. Era el dios de la fertilidad y del vino. Inspirador de la locura ritual, el éxtasis y la diversión. En Roma se le conoció como Baco, siguiendo las mismas tradiciones libertinas. En la mayoría de las estatuas se le representa desnudo o con poca ropa, lo cual es significativo de su moral. Según alguna leyenda, era hijo del incesto cometido por Zeus con su hija Perséfone. Aunque hay otra versión más aceptada que dice que es hija de Zeus con una tal Sémele, hija del rey de Tebas, con la que tuvo una relación adulterina, y que Hera, su esposa tras descubrir el engaño, tramo una estratagema para que el mismo Zeus diera muerte a Sémela, pero salvara al niño sacando el embrión del vientre de esta y gestándolo en su muslo. Por eso, o por las dos versiones sobre su nacimiento, a veces se le llama a Dionisio como “Dimetor” (de dos madres). 




         Falta añadir que en ambas leyendas no se trataba de nacimientos consentidos, milagrosos, ni anunciados, más bien accidentales. Huelga decir que es una diferencia notable con respecto a Jesús. En cuanto su niñez, la leyenda más conocida dice que tras nacer del muslo de Zeus, lo dejó al cuidado de rey Atamante y su esposa Ino, y en este caso no se menciona nada de que quisieran darle muerte o tuviera que ser escondido, como Jesús, aunque si sufrió un martirio, del que hablaremos más tarde. 

      Otra tradición tenía que ver con su amor por el vino, se suele señalar que el milagro que efectuó Jesús en Caná de convertir agua en vino, fue sacado de la mitología griega de Dionisio. Aunque, a decir verdad, nada se dice sobre si Dionisio hiciera alguna vez tal milagro de convertir agua en vino, no se ha encontrado nada parecido en ningún documento. ¿Entonces? Bueno, el asunto es que cuenta una leyenda ateniense que él que fue quien introdujo el vino entre los hombres.
Al parecer, según esta leyenda, instruyó a un tal Ícaro y a su hija Erígones en la viticultura, y este a su vez les dio de beber la nueva bebida a sus vecinos, pero al ver el efecto que produjo en los hombres aquello provocó la ira de los príncipes atenienses, con la trágica consecuencia de que mataran a Ícaro, y su hija, temiendo su destino se suicidó. Dionisio entonces como venganza, volvió locos a los habitantes de la ciudad e hizo que sus mujeres tuvieran tendencia al suicidio. Desde entonces se celebró aquel acto en honor a los muertos por el vino de Dionisio. 




         Quienes defienden que esta y otras leyendas sobre la relación de Dionisio con el vino está relacionada con el primer milagro de Jesús, aseguran ver una equivalencia clara con las referencias de Jesús al vino, cuando dijo: Yo soy la vid verdadera, o cuando dijo: quien beba mi sangre, (representada por el vino), será salvo.  Pero no cabe duda que son dos conceptos diametralmente opuestos, Dionisio no introdujo el vino para salvar a la humanidad, como se representa en el caso de Jesús, si no como diversión y para su perdición. En su versión romana, a Dionisio se le conoce como Baco, y sus fiestas, que eran las bacanales, abundaba el desenfreno y las bebidas alcohólicas eran el centro de todo. 


         Como último aspecto, vamos a tratar el tema de la muerte y su paralelismo con Jesús en eso, si es que lo hubiese. Se dice que su muerte ocurrió cuando era niño y fue cuando un grupo de titanes lo mató, descuartizó y cocinó, salvándose solo su corazón que quedó en la olla. Zeus destruyó a los titanes y Atenea tomó el corazón de Dionisio y lo puso en un cuerpo de yeso que había formado, insuflándole vida. De ese cuerpo salen los humanos, con sus cualidades malas (los titanes) y buenas, alegres e impulsivas (Dionisio). Pero nada se habla de muerte como sacrificio redentor. Se supone que desde entonces su vida fue transferida al Olimpo de los dioses, pues según hemos visto, tuvo sus contactos con los humanos, al enseñarles el vino. La interpretación es que con la muerte de Dionisio apareció la humanidad. En el caso de Jesús con su muerte se restaura y perdona los pecados. Nada que ver. 

       Total, que encontrar similitudes entre estas leyendas y los relatos de los evangelios es retorcer y darles muchas vueltas e interpretaciones a las cosas, con tal de menospreciar la antigüedad y originalidad del cristianismo. En realidad si se buscan paralelismos, se podrían hacer con cualquier otra cosa más parecida, seguro que la hay, pero no con aquel libertino dios griego. 


¿Es el Jesús del cristianismo el Krishna del hinduísmo?




Aparte de la similitud con el nombre: Cristo/Krishna, pocos detalles más podemos encontrar, aunque por supuesto en distintos medios se han ido lanzando a buscar similitudes para acusar al cristianismo de plagiar al dios hindú, aduciendo que de entre las fuentes de las que bebieron los cristianos para crear a su personaje central, Jesúcristo, fue aquella deidad, adorada por millones de hindúes desde hace más de 4000 años, según la tradición. 

Decir en primer lugar que, Krishna, no significa lo mismo que Cristo. Ese término o título que se le asignó a Jesús, proviene del hebreo Mesías, que básicamente significa enviado o ungido. En el caso de Krishna, sin embargo, está más relacionado con un color, la mayoría de los expertos opinan que el nombre en sanscrito antiguo significa “negro” o de “piel oscura”, otras fuentes puntualizan que más exactamente significa azul o azul oscuro. 
Es curioso que en las imágenes más antiguas que se tienen de este dios, se le pinta azul oscuro, mientras que en las más modernas marrón oscuro o prácticamente negro. Otros posibles significados pueden indicar un propósito, por ejemplo Krishna-iauyur-veda que indica la idea “Negro sobre sacrificios”. 
De acuerdo con otra tradición era el 57 nombre de Visnu, pues algunas ramas del hinduismo lo incluyen en una traída de dioses, con Visnú a la cabeza. 




Por otro lado, hay quienes señalan el nacimiento milagroso de Krishna a través de una virgen y también encuentran similitud con lo sufrido por los padres de Jesús para salvarle de ser asesinado por un rey tirano, veamos la realidad de esto. En primer lugar, se dice que Krishna fue hijo de Devaki, pero esta, lejos de ser virgen, había tenido ya siete hijos con su esposo, Vasudeva, cuando se le apareció Visnú y le anunció que sería madre de una encarnación suya, por tanto, ya no se puede hablar de ninguna virgen. En cualquier caso, según otra versión de la misma leyenda Krishna no nació a partir de una conexión sexual con su esposo, Vasudeva, si no que fue transferido al útero de Devaki. Es la única similitud. Curiosamente esta misma tradición menciona que Krishna era de la dinastía lunar, como su tío Kamsa, este último por cierto, era un tirano y receloso por el mensaje que le dio un sabio llamado Narada Muni, donde le anunció que aquel niño le iba a dar muerte a él cuando creciera. Por ello encarceló a Dekavi y allí fue matando a algunos de sus hijos excepto a Krishna que fue transferido milagrosamente por Visnu a un lugar seguro. Si alguien le quiere encontrar paralelismo a esto con lo que sucedió con Jesús debe usar mucha imaginación. 


         También se asegura que nació un 25 de diciembre, pero esto no es verdad. Las tradiciones oficiales, como el texto sagrado Bhagava-purana, indica que nació en la medianoche, del octavo día después de la luna nueva del mes de Shrávana, que se corresponde con el 23 de julio hasta el 22 de agosto. En otras tradiciones se menciona el mes de Bhádrapada, entre el 23 de agosto al 22 de septiembre. Por tanto, muy lejos del 25 de diciembre, que las tradiciones católicas-romanas establecieron como el nacimiento de Cristo y tampoco coincidentes con la aproximada, que se sustrae de cierta interpretación de los evangelios, que lo sitúa alrededor del 1 de octubre.


         También dicen que recibió el bautismo en el Ganges, así como lo hizo Jesús en el Jordán. Pero eso es confundir los términos, lo que la tradición hindú manda a hacer con los lavados ceremoniales en el Ganges, con los que Krishna al parecer cumplió escrupulosamente, nada tiene que ver con un bautismo, son para purificar el espíritu ante el dios supremo, en este caso ante Visnu. El bautismo que Juan el Bautista ofrecía tenía que ver con arrepentimiento, salvo en el caso de Jesús, que fue de dedicación a una tarea especial. 


         Alegan también algunos comparadores de mitos, que Krishna murió colgado de un árbol. Quien defiende esa tesis, no leyó bien los textos sagrados hindúes que hablan de una cosa bien distinta. Allí se cuenta que Krishna murió con 125 años en Prabhas, cerca del rio Harán, tras haber sido atacado por un cazador mientras dormía apoyado en un árbol, y al ser confundido por un venado. Poco antes de morir, Krishna consoló al cazador apenado por el error y atribuyó su sufrimiento a karmas generados en su manifestación previa como avatar, después, inmediatamente subió al cielo. ¿Similitud con la muerte de Jesús en un madero de tormento? Ninguna.



       
En definitiva, nada más lejano a Jesucristo que el Krishna hindú, al que algunos veneran como dios principal y otros lo tienen como un dios menor, pero nada lo relaciona con un redentor de la humanidad.



Desmontando al Horus cristiano


       


Vamos a centrarnos en otro personaje, un semi dios mitológico egipcio con el que algunos expertos en mitificar la figura de Jesús, pretenden relacionar. Se afirma que los que inventaron el cristianismo bebieron de fuentes egipcias para crear algunos relatos detallados en los evangelios, en este caso se fijaron en un importante dios egipcio Horus. Pero ahondemos en la verdacidad de cuantas semejanzas señalan los escritores revisionistas y mitistas.


         Se dice que Horus fue concebido virginalmente por Isis, lo cual supondría una similitud con el relato del nacimiento de Jesús por medio de una virgen. Pero eso es totalmente falso. Más bien, los escritos egipcios mencionan que quedó embarazada de Osiris, al morir este. ¿Cómo sucedió? El relato indica que el rey divino Osiris muere asesinado por Seth ahogado en el Nilo, pero Isis y su hermana Neftis, con poderes mágicos, lo devuelven a la vida. De esa manera, Isis acaba siendo embarazada por este y produce a Horus. Ese es el relato completo, el que no dan a conocer los que intentan encontrar similitudes entre Jesús y anteriores mitos, pues así completo pierde similitud. Porque realmente aquí, más que de un embarazo virginal hablamos de un relato casi de necrofilia, al tener un hijo con un muerto.




Otra cuestión repetida para señalar similitud, tiene que ver con el hecho de que Horus pertenece a una triada de dioses, Osiris como padre, Isis la madre y el propio Horus. Eso les lleva a concluir que la trinidad cristiana Padre-Hijo-Espíritu santo está realmente inspirada en esta. Pero olvidan que esa doctrina trinitaria fue introducida en el cristianismo posterior y no aparece en los evangelios, ni en las cartas apostólicas. (Vease la entrada 55 Nicea: Un punto de inflexión). Decir, por otro lado, que los egipcios no enseñaban el concepto de triada de dioses, como lo entiende o explica la cristiandad, en el caso egipcio hablamos de una especie de familia de dioses, mientras que el catolicismo produjo una especie de igualación de seres en uno solo. 


Algunos también alegan que Horus fue bautizado, tuvo 12 discípulos y que nació el 25 de diciembre. Pero todo esto también es falso, de nuevo lo de los doce discípulos lo toman por lo de las doce constelaciones que rodeaban al sol, como el caso de Mitra. En este caso como Horus era considerado un dios sol, así es representado. Y aunque a Horus si se le señala como dios solar, en el caso de Jesús, fue desde Constantino cuando la figura de Jesús suplantó a la adoración del sol, pero aún así, no fue visto como un dios sol para los cristianos. Según la mitología egipcia que citan, Horus practicaba una especie de bautismo ceremonial con agua y fuego que representaba la regeneración del hombre, limpiándose por medio del agua de la materia impura que recubre las partículas divinas que residen en cada hombre. No se dice nada de que Jesús efectuara bautismos, ni era para perdón de faltas o pecados el propósito del bautismo cristiano, en el caso de Jesús el que fuera bautizado fue para aceptar una dedicación especial, nada que ver con limpieza o perdón de pecados. 

Por otro lado, no es verdad que el nacimiento de Horus coincida con el que la iglesia católica marca para Jesucristo. Según los escritos egipcios investigados, Horus nació entre el 27 de marzo y 25 de abril. Esta es una fecha aproximada, pues el calendario solar egipcio era un tanto peculiar y cada ciertos años se añadía a algunos meses cinco días más, llamados epagómenos donde se dice que nacieron los dioses Orisirs, Isis, Horus y Netis, en cualquier caso la fecha de Horus está muy lejos del 25 de diciembre. 

       A Horus se le concedió entre otros, el título de: Estrella de la mañana, es verdad que en el Apocalipsis se da ese mismo título a Cristo, pero no debemos olvidar que este término en la Biblia se relaciona con los ángeles, con todos en general, no con uno en particular, era una forma genérica de referirse a ellos. (Vease Job 38:7)


      Se dice además que Horus murió en una cruz y fue resucitado, esto en parte también es falso, lo único que relaciona a Horus con ese objeto, es que en algunas imágenes se le representa portando la cruz egipcia o Ankj. Esto si es significativo, por cuanto nos indica el origen religioso de este objeto. Y aunque sería largo de explicar, pero no queda claro en la Biblia que el instrumento de tortura de Jesús fuera una cruz, ni hay pruebas fehacientes que demuestren que los cristianos de los siglos anteriores al IV hayan utilizado ese símbolo como representación de Cristo, ese símbolo fue introducido por Constantino en el cristianismo del siglo IV. (véase la entrada 053 relacionada con "La extraña conversión de Constantino, donde se explica como fue introducido ese símbolo en el cristianismo). 

        Por otro lado, cuando se habla de la muerte de Horus, no se habla de que fuera crucificado o colgado de ningún madero, más bien se dice que fue por el veneno de la serpiente Apep, o por el hechizo de la diosa Selket, luego parece que Thot le devuelve a la vida para vengar y dejar sin poder a la diosa. No encontramos en este detalle ninguna similitud con la figura de Cristo. 

     Queda claro, por tanto que hay muy poco o nada en común entre aquel dios ancestral egipcio y el Jesús bíblico, que sea digno de destacar como para indicar que los cristianos originales copiaran, otra cosa fue lo que se ha añadido con posterioridad.


La verdadera relación de Mitra con Jesús


                  Triada de dioses medopersas, primero a la izquierda Mitra

Varios historiadores revisionistas como Richard Carrier, Timothy Freke, George Wells o Robert Price, y otros, cuya corriente algunos llaman "mitistas", por aquello de intentar insistir en que Jesús fue un mito inventado, sienten la obligación de demostrar dos cosas: Que el cristianismo lo inventó Pablo de Tarso o que fue el mitraísmo, es decir la corriente religiosa persa del dios Mitra la que tuvo mucho que ver en la construcción de la figura de Jesús. Esto último es un tema muy utilizado por aquellos detractores de la figura de Jesús como personaje histórico.

     Vamos a profundizar ahora en esta idea de identificar al antiguo Mitra con Jesús, para ver cuanto hay de cierto en lo que se dice al respecto y por qué. El culto a Mitra tiene orígenes indo-rianíes, fue conocido también como Vohu Manah, de alguna manera originalmente parecía subordinado al dios Varuna, perteneciente a los dioses de la luz, que se enfrentan a los de la oscuridad. En otras tradiciones se le relaciona con Ahura Mazda, incluso se da a entender que fuera su hijo. Eso si, no tenía consideración de dios sol en ninguna de estas tradiciones, ya sea persa o hindú, ni como hijo del sol. Eso sí, en los Vedas aparece como el dios de la luz celeste, como de un astro o estrella, y entre los Avesta o libros sagrados zoroastristas se le representa como un dios guerrero. Tampoco veneraban a Ahura Mazda, padre de Mitra, como un dios del sol, más bien a esta, la más importante deidad persa la consideraban como dios creador, o dios del universo.


                     Arriba, relieve del principal dios del zoroastrismo Ahura Mazda


Los que defienden que el cristianismo bebió de fuentes mitraístas señalan similitudes entre las cualidades y acciones de uno y de otro. Por ejemplo, citan de ciertas tradiciones persas más antiguas, en las que supuestamente se afirma que Mitra nació de una virgen, algo que por otro lado no sería nada insólito, pues en decenas de tradiciones religiosas de todos los tiempos, el milagro de nacer de una virgen era común, como símbolo de nacimiento milagroso o puro. Sin embargo, por mucho que busquemos en archivos antiguos, nada de eso se dice de Mitra en ningún relato, tablilla o mural. Más bien parece que se confunden con Asha, este ente mitológico al parecer se reencarnó en un ser humano, se dice que nació de una virgen y cuando murió subió al cielo y se convirtió en redentor de la humanidad, fundando el reino de las potencias buenas sobre la tierra, en eso si parece haber cierto paralelo con Jesús. Pero no hay indicación alguna que demuestre que ese tal Asha sea el mismo Mitra, ni nada hay que lo relacione o hermane con Mitra, ni con ninguna deidad solar. Y aunque se hable de dios, no era una deidad a la que se rindiera culto, si no más bien la representación del orden justo y el equilibrio. Sin embargo, en esa misma escatología de dioses y simbolismos persas, donde se habla de Asha, si se menciona a Mitra como un dios menor ayudando a Ahura Mazda a vencer a un tal Ahrimán, miembro principal de la oscuridad, siempre en el entrono de la lucha entre el bien y el mal. Era subordinado del dios supremo, en este caso, no lo menciona como hijo, si no como ayudante.


El culto a Mitra fue realmente más meda que persa, pues su auge por lo general coincidía con los gobernantes medas. Incluso durante un tiempo de dominio persa se prohibió su culto, pues se consideraba una herejía del zoroastrismo. Se menciona en ciertas tablillas que Dario I, oraba al sol, a Mitra y al fuego para que dieran valor a sus tropas, lo cual demuestra dos cosas, que si bien los medas tenían cierto culto al sol, este no era exactamente Mitra, ya que se le diferenciaba de este y más bien parecían considerarlo un dios guerrero. 


Siglos después, el geógrafo del siglo I Estrabón en su descripción sobre los dioses persas, dijo sobre Mitra, que era adorado como un dios sol, pero es muy posible que estuviese influido por la romanización que se hizo de esa deidad en posteriores años, en la época en la que escribió y confundió la adoración del Mitra iraní con el romano.   


En realidad, la idea de relacionarlo con el sol surgió mucho tiempo después del esplendor persa, cuando pasó al panteón romano. Eso sucedió alrededor del año 62EC, durante las guerras partas, algunos soldados romanos adoptaron a Mitra como un dios protector, aunque le añadieron connotaciones nuevas. Según cuentan, Plutarco y Tertuliano, su adoración se desarrolló en un principio como una religión mistérica masculina, es decir se llevaba a cabo en grupos secretos, donde los iniciados eran marcados por fuego y no se permitía la entrada a mujeres. Y prosperó en ambientes militares, tanto fue así que influyó en uno de los generales romanos convertido posteriormente en emperador, Marco Aurelio y sobre todo en su hijo, Cómodo, quien le dio impulso a esta nueva religión. 

             Pintura que representa a Mitra romanizado, matando a un toro sagrado


Fue precisamente al romanizarse cuando Mitra obtuvo connotaciones como dios del sol, de hecho se habló entonces de la fecha de su día, como el día 25 de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno. Y sin embargo, no enseñaron los romanos que naciera de virgen alguna. Cierto historiador llamado Royston Pike, hace referencia a una leyenda, no sabemos su procedencia, en la que se afirma que Mitra nació en forma humana de una roca, y sus primeros adoradores fueron pastores. También dice que realizó milagros y como servidor elegido por Dios, mató a un toro sagrado. Quizás haciendo alusión a los sacrificios persas de toros considerados sagrados. Posteriormente algunos autores añadieron que su nacimiento surgió de una virgen en una cueva y que fue adorado por unos pastores, siendo esta una tergiversación de la leyenda original, quizás para acercarla a la del nacimiento de Jesús.


Otros autores mezclan tradiciones antiguas con los cultos romanos, por ejemplo afirman que para predicar a su padre Mazda, Mitra se rodeo de 12 discípulos, que realizó milagros, curaciones, y fue llamado buen Pastor. Lo de los apóstoles de Mitra es falso, pues en realidad lo único que hay como prueba es una imagen de un dios sol rodeado de los 12 signos del zodiaco. Además esa imagen posiblemente ni siquiera era de Mitra, pues como vimos, los persas no consideraban a Mitra como dios solar. Además, se trataba del zodiaco, algo que ni los judíos, ni los cristianos estaban abiertos a aceptar en sus doctrinas. El número 12 es un número simbólico en muchas civilizaciones y religiones, para los judíos era importante, 12 meses del año, 12 hijos de Jacob, 12 tribus de Israel, por tanto no era nada extraño a un Jesús judío escogiendo a doce apóstoles, pero por tradición y simbolismo propio y no externo. 


Con respecto a los milagros, no he encontrado documentación que acredite tales actos a Mitra, es muy posible que esa afirmación naciera de la  mano de algún escritor revisionista y los que defienden tales afirmaciones se copien unos a otros, pero sin investigar las fuentes, que no las hay. 


De todo lo relacionado con Mitra, lo único constatable entre la documentación romana que ha llegado hasta nosotros, tan solo es que aparece la figura de este dios matando a un toro, pero poco ha llegado de aquella religión mistérica, que tampoco es que haya sido tan popular como se dice, ni que compitiera con el cristianismo en protagonismo. También se dice que el cristianismo adoptó tradiciones persas a través del judaísmo, influido a su vez por los años de contacto bajo el dominio persa. Sin embargo, las primeras inscripciones que aparecen relacionadas con el culto a Mitra nos llevan al tiempo de Darío II y sobre todo desde Artajerjes II, años 424-359AEC. Al menos 100 años después de la vuelta de los judíos del exilio, cuando ya la influencia sería muy escasa. Al parecer, los festejos a Mitra en tiempos de la dinastía aqueménida estaban relacionados con el fin de año y comienzos de uno nuevo, donde sacrificaban caballos, nada de eso pasó al Mitra romano.


Debemos concluir que algunos historiadores actuales hierran al mezclar las leyendas iraníes sobre el Mitra persa, frente al mitraísmo romano, que fue una religión totalmente nueva y diferente, donde apenas se hacen referencia a las ancestrales tradiciones alrededor de este. Es entre los romanos donde es considerado un dios solar, cuyo festejo sería el 25 de diciembre y no para finalizar el año, como lo hacían los persas. Además santificaban el domingo, como día del sol en su honor. Mientras que Persas y medos consideraban su origen como misteriosa, como hijo de Ahura Mazda, los romanos afirman que nació de una roca y que su principal acto era haber matado a un toro, que representa a Tauro, aunque, como en el caso persa, también actuaba como defensor de los ejércitos. Todo lo demás, está fuera de la relación con el mitraísmo romano y por tanto, la supuesta relación con el cristianismo es infundada. 


De hecho, algunos detalles sobre el mitraísmo lo conocemos gracias a escritores cristianos, como Tertuliano, quien escribió contra esta religión y fue él quien precisamente mostró que se trataba de un culto iniciatico de los soldados, donde se bautizaba al soldado y con un hierro candente se le marcaba su símbolo. Justino Mártir escribió contra los misterios del mitraísmo, y recuerda que los demonios imitaban el sacramento del pan y el vino, utilizando pan y agua en los rituales de iniciación. Otros denunciaron también este tipo de rituales contrarios al cristianismo. Y por supuesto que el cristianismo estaba en contra de la adoración de los astros, contra la adivinación y contra el zodiaco.



Otros detalles sobre Mitra los presentan ciertos escritos partos, posiblemente se trate de una distorsión o herejía del zoroastrismo iraní. Nos referimos a los oráculos de Histaspes, unos textos citados por numerosos escritores cristianos, entre ellos, curiosamente Lactancio. A este Histaspes se le consideraba protector de Zoroastro y conocedor de su obra. Pero como este texto apocalíptico iraní está redactado en griego y de autor desconocido, se cree que podría haber sido manipulado y que pulularon varias versiones entre los siglos I y IV. En cualquier caso, en dichos textos se habla de un curioso ritual, en el que ciertos magos subían en verano a una montaña llamada “Monte de la victoria”, a espera de una una estrella que les señalaría el lugar de nacimiento de un rey redentor, que sería Mitra reencarnado y que sería salvador del yugo enemigo. Ese ritual se realizaba una vez al año, durante tres días. Se cree que este texto pudo haber sido redactado durante las guerras contra el imperio romano, de ahí que el “libertador” al que esperan los liberaría del yugo romano. En otra crónica posterior de origen gnóstico y posiblemente copiada de la de Histaspes se hablaba también de un Mitra reencarnado que nacería de una virgen en una cueva y también se habla de una estrella que los llevaría allí y al cual debían ofrecer sus coronas. 


Todo esto, si bien parece una curiosa coincidencia entre el nacimiento de Cristo, los reyes magos y una supuesta reencarnación de Mitra, en realidad es una yuxtaposición de doctrinas, fruto de una necesidad de salvación de un yugo o dominación extranjera indeseable en ambas tierras, judíos y partos comparten enemigo. Pero en el caso de Jesús, pronto deja claro que él no venía a salvarlos del yugo romano. Tal vez los famosos “reyes magos”, que fueron a ver a Jesús, eran de esta misma casta de magos mencionados en los oráculos de Hispastes, pero no cabe duda que buscaban a otro salvador y no a ese. Tras su largo viaje de unos 50 días desde la región de Persia, la estrella les jugó una mala pasada, no olvidemos que según el relato bíblico, los llevó primero a Jerusalén, donde estaba Herodes, ellos buscaban a un rey y este, consultando a los sabios judíos los dirigió a la aldea de Belén. Esta es toda la relación, no se dice nada de que los partos abrazaran el cristianismo gracias a eso, ni que buscaran a Jesús como el Mitra reencarnado, y que una vez haya crecido convertirlo en su libertador. 

  Es muy posible que los "reyes magos" o astrólogos mencionados en los evangelios hayan podido ser miembros de los magos que cada años subían en verano a la montaña de la victoria en busca de una estrella.


La relación con Mitra llegó años después, cuando Constantino impuso que el solsticio de invierno, cuando se celebraba al Mitra romano, pasase a celebrarse el día de la natividad de Jesús. Y el domingo se popularizase como “Dies dominico” (día del señor). Claro que los miticistas, encontrarán en esto la relación con Mitra. Pero fue una relación forzada y para nada aparece en los escritos cristianos, pues no se menciona, ni el día ni la fecha de su nacimiento, ni tampoco se dice que naciera en cueva alguna, ni que Jesús atacara a un toro, ni que fuese defensor de los ejércitos. El símbolo de muerte de un toro, más bien se relaciona con la actual tauromaquia. 

        Algunos mencionan que la “mitra papal”, ese gorro turbante con forma de pez, representaba a Mitra, pero por similar que sea el término, en griego, el término “mitro” significaba banda de tela. Y si bien tiene origen pagano, pero para nada tiene que ver con el dios romano, ni el persa. El dichoso turbante tenía la forma de pez, que es indicativo de un gorro que utilizaban los sumos sacerdotes del culto a Semiramis, y era en realidad un símbolo del dios Dagón, el dios pez. Pero tampoco se puede asegurar que esta fuera la influencia, pues su utilización data de la edad media.

En definitiva, no son tantas las coincidencias entre Jesús y el dios Mitra, ni en la versión persa, ni en la romana. No hay pruebas de peso para pensar que los cristianos tomaron prestado ese sincretismo y construyeran a un Jesús, como hijo de Dios, su enseñanza, su vida humana y celestial, pensando en Mitra. 





Bibliografía y libros y páginas de consulta sugeridos


-Historia de las religiones antiguas – Jose Maria Blazquez
-Grandes escritores del mundo clásico – Simón Hornblower
-Jenofonte – Anábasis
-Heródoto y sus nueve libros de historia
-El mundo de los persas - Osten H.H 1985
-Historia de la Cristiandad - Diarmaid MacCulloch
-Los oráculos de Histaspes: Puesta al día y análisis – Guillermo Perez Galicia
-Los Oráculos de Histaspes y la literatura apocalíptica iranía – Juan A. Álvarez / Ignacio Sanz                Extremeño
            -El apologético - Tertuliano - Traducción P. Germán Prado
            -El cristianismo primitivo en la sociedad romana - Ramón Tejo (La historia en sus textos)
            -Historia ilustrada de las formas artísticas - Trad. Jesús Villaverde - Alianza editorial
            -https://www2.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/religion_persa.htm
            -www.egiptología.org
            -El crisol del Cristianismo - Arnold Toynbee - Alianza editorial