Obra protegida por derechos de autor

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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

¿Un milagro de Jesús copiado de una tumba de Egipto?

 


Circulan entre los que defienden las teorías mitistas unas cuantas supuestas equivalencias entre uno de los famosos milagros de Jesús y los aparecidos en relieves o textos egipcios. Vamos a ver cuanta verdad o truco hay en esto que tantos copian y pegan sin investigar.

          Todo comienza con la afirmación que aparece en el libro "Jesús 3000 antes de Cristo", cuyos autores, Claude Carcenac y Llogari Pujol, intentan demostrar como los relatos de Jesús se fundamentan en la mitología egipcia. Así, relacionan ciertos relieves encontrados en una tumba de un personaje de la aristocracia egipcia, llamado Paheri, gobernador de la zona de Nekheb con lo que cuentan los evangelios. En su tumba aparecen relieves, como sucede en la mayor parte de las tumbas de personajes importantes, donde se da una descripción de la vida del difunto y en esta ocasión se suceden escenas de la vida en Egipto, las temporadas de cosechas, los diferentes trabajos industriales y de preparación de alimentos y bebidas.

          Lo que se afirma es que entre los diferentes relieves aparece la primera referencia a un milagro que luego fue copiado en la vida de Jesús, la conversión del agua en vino. Según repiten todos los mitistas, se trata de un banquete en el que el Faraón realiza el milagro y todos disfrutan de tal milagro. Apuntan a que el autor de los evangelios copio dicho acontecimiento y lo introdujo en el primer milagro de Jesús, a fin de darle la notoriedad de los dioses de la antigüedad.



          ¿Cuán cierto es esto? ¿Existe realmente la tradición de dicha conversión entre la mitología egipcia? Lo cierto es que podemos responder a ambas preguntas con un rotundo no. Estudiando los diferentes relieves de aquella tumba del siglo XV AC encontramos la respuesta y la intencionada búsqueda de una equivalencia donde no la hay. Decir, en primer lugar que al tratarse de un terrateniente, la suntuosa tumba, en ella se detallan asuntos de su vida que son importantes para su paso a la otra vida, por ello las paredes aparecen con sus relieves y pequeñas tiras con jeroglíficos a los lados de algunas de ellas, donde se daba explicación breve de estas. En estas imágenes se exaltaba su poder y su labor como dirigente, su imagen es engrandada, y como dijimos antes se aprecia la labor que bajo su mando realizaban los pescadores del gran Nilo, los labradores, los artesanos, los cosechadores, se pueden ver escenas de elaboración del pan, desde la recogida del trigo, así como la elaboración de la cerveza mezclando agua con el grano y dejando fermentar en tinajas, así como también la del vino desde la cosecha de las uvas. Siendo esta última la que Pujol interpreta como la milagrosa conversión.

¿Qué se dice de esta escena? En realidad, en las imágenes tan solo se muestra el proceso, y como en las demás, en las explicaciones laterales, además de exaltar al gobernador se da las gracias al gran Osiris, dios de la inundación, y que gracias a esas regulares inundaciones las orillas del Nilo eran tan fértiles, y entre otras cosas se podía producir el fruto de la vid, en la escena entonces aparecen los que cuidaban las vides, después los cosechadores y recogedores de la uva, seguido de los que haciendo uso de la prensa, donde se puede ver a un grupo de hombres pisando el lagar a fin de extraer el fluido que después es guardado en tinajas para su fermentación.



Eso es, ni más ni menos lo que allí aparece, no se ve a ningún faraón, ni a un dios egipcio, ni al propio Paheri como supremo gobernador haciendo ningún milagro. Por supuesto, si lo que se quiere interpretar es que el milagro consiste en la labor de Osiris al producir inundación con agua y que al final el producto tras la siembra, cosecha, prensa, y conservación, resulta en vino, sería así, pero no se puede ver ninguna escritura jeroglífica que explique que tales imágenes hagan referencia a un milagro repentino, sino a un proceso largo, como todas las demás escenas que aparecen relacionadas con la agricultura, en todas ellas se puede agradecer a los dioses, por ayudar al hombre en todo el proceso.  



Algunos insisten en el hecho de que aparezca en los relieves el dios Osiris, es significativo, por cuanto hay una relación de este dios con la llegada de las primeras inundaciones, algunos se atreven a señalar el hecho de que en ocasiones debido a que a veces el agua se vuelve rojiza, (a efectos de sustratos ferrosos a su paso por la zona de Atbara, rica en hierro y que tiñe el agua), eso simboliza la muerte del dios por manos de Seth y que luego volvió a la vida por los conjuros e invocaciones de Neftis e Isis. Pero de allí a que se pueda interpretar que el agua del Nilo se convierta en vino hay un mundo, y aunque indirectamente se pueda señalar por tal agradecimiento a ese dios, nunca se habla de una conversión directa, es decir que de tener agua las vasijas, de repente contuvieran vino.

Cabe mencionar que, por otro lado, la escena del banquete no aparece seguida de la de la recolección de la uva y la elaboración del vino, sino antes. Lo que a continuación aparece, como no puede ser de otra manera, al ser una cámara funeraria, la familia del personajes, los hijos, fruto también de su vida, y posteriormente todo lo relacionado con su funeral.

El relieve, por tanto, lo que intenta explicar es toda la vida, obra y poder que el finado desarrolló durante su vida, la comarca le agradece su contribución a la vida y el desarrollo de la comarca del Nekheb. Las citas religiosas, como en todas las tumbas son comunes, pero nada que quiera representar ningún milagro que luego un escritor del siglo I o del IV descubriera o fuera común en la tradición religiosa de Egipto. La tumba no parece haber sido profanada y los relieves, descubiertos en 1799 estuvieron ocultos de la vista de la gente. Por otro lado, no existe otra referencia a algo parecido a un milagro de conversión agua-vino en la tradición egipcia y esta, como ya vimos no es tal. El contexto del milagro de las bodas de Caná, mencionado en la Biblia, no parece querer demostrar, ni explicar el origen del vino, sencillamente fue un milagro circunstancial, motivado por una necesidad, como todos los milagros atribuidos a Jesús. Nada podemos encontrar que tenga un mínimo de paralelismo entre lo encontrado en aquella tumba del siglo XV AC y el milagro de Jesús. De la misma manera que en la tradición egipcia no encontramos nada que nos habla de un suceso similar al milagro de Jesús, por tanto se trata de un bulo.


El problema de este tipo de bulos y manipulaciones informativos que circulan libremente en redes sociales, en blogs y páginas que buscan desacreditar la biblia a toda costa. Esto se inicia en un libro de un supuesto experto, que lanza la soflama, sin exponer pruebas, después otros copian y pegan, pero tampoco se preocupan por confirmar acudiendo a los textos traducidos, buscando las fuentes, que ahora mismo con los medios que ofrece internet es muy fácil de acceder, sin embargo, nadie lo hace.

 


 

1 comentario:

  1. excelente como siempre y bien fundado
    gracias y sigue contribuyendo

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