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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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ANABAPTISTAS : Los reformistas perseguidos

Tortura a un anabaptista - Grabado de Jan Luyken


Otro grupo que desde sus inicios fue cruelmente tratado tanto por católicos, como por luteranos y posteriormente por calvinistas, fueron los llamados Anabaptistas. Esta llamativa e interesante corriente cristiana, cuyos orígenes bastante confusos, podemos hallarlos en varias fuentes a la vez, tuvo un repentino despertar con el advenimiento de la reforma. Aunque es difícil determinar sus inicios, pues era en realidad algo que se encontraba oculto, desde hacía siglos. Porque si bien fue tomando forma a medida que avanzaban las dos principales fuentes reformistas, la de Zuinglio en Suiza y la luterana en Alemania, pero también tuvo raíces en los restos de los valdenses, los Unitas Fratum o hermanos moravos, antiguos husitas checos, incluso se encuentran ramificaciones entre algunos reformadores holandeses.

Es realmente difícil llegar a un consenso entre los historiadores con respecto al origen de los anabaptistas, porque en realidad fue la evolución de una linea de pensamiento e idea de cristianismo que se asentaba en muchos de los grupos minoritarios muy perseguidos durante la edad media. El nombre les vino por la costumbre de rechazar el bautismo de infantes y a la vez promover un rebautizar a los católicos que se acercaban a sus creencias. Pero esto fue algo común entre los muchos movimientos alternativos, desde los donatistas del siglo IV, posteriormente los paulicianos de siglo X, los petrobruscianos del siglo XI, los valdenseses del siglo XII, y hasta los husitas y unitas fratum de tiempos mas recientes a la época de la que ahora hablamos. Claro algunas de esas corrientes para esta época habían sido absorbidas, exterminadas o disueltas, aunque no del todo; otras como las unitas fratum, tenían varias denominaciones, (hermanos moravos, hermanos bohemios, amositas, etc) y en algunos casos muchas de estas minorías siendo que tenían mas en común que diferencias empezaron a mezclarse entre si.

Así cabe señalar un punto de origen en este fenómeno en la evolución de ciertos grupos ya existentes en Bohemia y los Alpes.
Por ejemplo ¿Que sucedía con los todavía existentes valdeneses en aquella época? Y ¿Que hay de los hermanos moravos mayoritarios? Hay que destacar que entre estos dos grupos hubo un acercamiento para finales del XV. Muchos valdenses pasaron de ser un grupo escondido en la mas oscura clandestinidad a salir y unirse a la reforma a través de la unión con los husitas y los hermanos moravos y otros directamente a engrosar las filas reformistas.

Para entender como sucedió esto, tenemos que remontarnos al siglo anterior. Se sabe que cierto líder valdenese, el maestro alemán Federico Reiser abandonó en 1426 la tradición valdense y se unió al ejército taborita, (la rama radical de los husitas de Moravia), que se habían desplazado hasta Viena y habían formado un grupo importante en la zona. En 1431 Reiser fue ordenado como ministro husita, y fueron muchos los anteriores colegionarios que le siguieron.

Él y su esposa Ana Weiler fueron ejecutados en Estrasburgo en 1458 por la represión católica, pero su influencia se extendió a muchos valdenses italianos y franceses de los Alpes, que llegaron a sentirse identificados con el husismo taborita. Pero como ya vimos en un capitulo anterior, los taboritas para ese tiempo habían abandonado el pacifismo que los identificaba y en 1483 se levantaron en rebelión contra el duque Carlos I de Saboya. No eran muy fuertes y el movimiento fue prácticamente aplastado en Suiza. Pero muchos de sus partidarios, lejos de volver a la iglesia, como pretendía el duque, llegaron a formar los primeros discípulos de Zuinglio, incluso hasta es posible que parte de la influencia e ideas que Zuinglio albergó surgiera de estos. Por otro lado algunos valdenses alemanes y checos de la época, como Lucas de Praga, se unieron a los husitas moderados, así perdieron su identidad unos en Suiza y otros en Moravia.

Una vez iniciada la reforma protestante hubo cierto despertar de nuevo de ambas ramas. Viendo peligrar el movimiento valdense debido a la sangría de miembros que se iba a un bando o a otro, en 1526 se celebró en Laus un sínodo, en el cual además de buscar una solución su colapso, se discutieron las ideas de la Reforma protestante. Una opinión sostenía mantener los vínculos con los husitas; otra, acercarse a la Reforma suiza y otra a Lutero. Un destacado líder, Martín Gonin difundió los escritos de Lutero y encabezó al sector partidario de unirse al protestantismo y distanciarse de los husitas. Pero por supuesto estos mismos buscaban y esperaban que las reformas promovidas por Lutero, se acercaran a sus postulados y por ello promovieron mas que nadie el alejamiento de la Iglesia católica a la que nunca habían pertenecido y repudiaban.

Por otro lado los que no optaron por la estrategia de abrazar el protestantismo luterano sin mas, aceptaron algunas tesis de la reforma a la manera de Calvino, manteniendo también algunas tradiciones de su iglesia. Así se constituyó el Sínodo de Chanforans en 1532, y los valdenses se convirtieron de modo efectivo en la Iglesia reformada valdense, alejada de sus orígenes y con mas cosas en común con presbiterianos y calvinistas. Así, vemos como de la linea valdense se pueden observar varios ramales, que se entremezclaron con las diferentes ideas reformistas del siglo XVI, surgiendo en estos las creencias y enseñanzas que se le atribuyen a los anabaptistas.

En el lado Alemán por ejemplo, para explicar la proliferación de estos movimientos en el seno del reformismo, tenemos que remontarnos a los inicios de propio luteranismo. Por un lado las enseñanzas de algunos de sus primeros discípulos, entre ellos uno de sus mejores amigos, Andreas Carlstadt de Wittenberg, quién ya en 1516 había escrito 156 tesis criticas contra la iglesia, lo cual había llamado la atención del enaltecido Johan Eck, y provocado la famosa discusión de Leipzig.


<--andreas carls="" span="">tadt, amigo personal de Lutero, predicó doctrinas comunes al anabaptismo.


Instruido por Lutero, pero yendo mas allá que su maestro, Carlstadt había sido el primero en impartir misa evitando el hábito sacerdotal, utilizando copa y pan corrientes en misa y pasando los emblemas a todos los asistentes para hacerlos participes. Se casó en 1522 y fue de los primeros en utilizar el termino pastor para referirse a quien imparte los sacramentos o dirige los sermones, fue un ferviente defensor de las tesis luteranas. Sin embargo con el tiempo sus posturas se fueron acercando mas al formato de Zuinglio y alejándose del defendido por Lutero o Melanchton, pues pronto, por su propio entendimiento de la Biblia y quizás por contacto con anteriores valdeneses o husitas, iba tomando decisiones importantes y mas rompedoras. Entre otras cosas, dejaría de lado la música en las iglesias bajo su dirección, empezó a hablar de la apariencia espiritual y no física de Cristo en la Cena del Señor. Toda imagen representativa de santos, incluso las de Jesús, fueron eliminadas de las iglesias en las que el ejercía influencia, algunos de sus partidarios llegaron al extremo de entrar en algunos templos católicos que no aceptaban la reforma, rompiendo y destruyendo las imágenes que en ellas encontraban, a estos se les unieron muchos de los que formaron después las filas anabaptistas.
Aquello no fue bien visto por Lutero, quien tras volver de su aislamiento en Watburg en Abril del 1522, encontró a un Carlstadt cambiado por completo y le animó a moderarse. Pero no era moderación lo que Carlstadt quería, sino un alejamiento mas claro ante lo que el entendía falsas practicas de los católicos.
Para ese tiempo, habían surgido otros miembros importantes con ideas similares, de entre las clases mas humildes, en Zwickau, Bohemia por ejemplo se habla de un tejedor de telas llamado Nicolás Storch, y de otros dos compañeros de este, Tomás Dreshel y un teólogo llamado Marcos Stübner; Estos al parecer habían formado un pequeño grupo que según decían habían recibido una especie de iluminación interior que los condujo a las creencias similares a las predicadas por Carsltadt. Estos además predicaban una revolución espiritual, en la que no hacía falta de largos estudios universitarios para recibir la guía divina y convertirse en maestros, algo verdaderamente novedoso en aquella época, en la que la gente común jamas podía aspirar al clero. Pero en eso se hubiese quedado ese pequeño grupo de no ser por otro gran líder reformista, Tomás Münzer, quien llegó a contactar con estos.



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Este de alguna manera fue un visionario que entendía que las escrituras animaban  a los cristianos a alejarse de los gobiernos y autoridades, pues estas serían juzgadas.  Se separó así de la norma luterana de entonces, de guardar las buenas relaciones con los príncipes, pues estos fueron los que le dieron la protección a Lutero y su movimiento. Pero Münzer y los suyos no lo veían así, e iniciaron la predicación de su propia doctrina mística, unida a un mensaje revolucionario y teocrático que instaba a los creyentes a construir inmediatamente el reino de Dios en la Tierra. Münzer no se limitó a predicar: fundó una organización clandestina revolucionaria llamada : la Liga de los Elegidos, e invitó a muchos importantes líderes reformistas, entre ellos al extremista Carlstadt a unirse en su revolución.

Las relaciones de este último con Lutero y Melanchton atravesaban su peor momento, de hecho Lutero llegó a decir que estaba convencido de que Carlstadt era un revolucionario, tal cual lo era Münzer, y acusó a este de predicar en Wittenberg sin su autorización cuando el estaba en Wartburg. Se cuenta la anécdota que cuando discutían sobre el asunto, la conversación terminó abruptamente en el momento que Lutero le dio a Carlstadt un florín y le dijo que era para que escribiera contra él. Así, siendo que era rechazado por Lutero, Carlstadt sería el perfecto socio de Münzer en su proyecto, así lo intuyó Lutero. Pero aparte de compartir ideas y liturgia, Carlstadt no veía bien los excesos de Münzer. Carlstadt explícitamente había rechazado el uso de la violencia en nombre de la religión así por ejemplo declinó la invitación de Münzer de unirse a la "Liga de los Elegidos".

Sus predicaciones revolucionarias y colectivistas contribuyeron a desencadenar la llamada Guerra de los Campesinos, que se extendió desde el suroeste de Alemania hasta Salzburgo, Turingia y Sajonia, una revolución contra el sistema desfasado sistema feudal, que algunos príncipes y nobles se negaban a abandonar. En 1525, Münzer se instaló en la ciudad de Mühlhausen, que convirtió en su centro de operaciones para sublevar la mayor parte de Turingia contra la Iglesia y los señores feudales. Gobernó con una constitución democrática y clerical hasta que una coalición de príncipes alemanes, curiosamente apoyada por Lutero, derrotó a su ejército campesino en Frankenhausen e inició una sangrienta represión; aproximadamente 6.000 campesinos perdieron la vida aplastados por el poder de los príncipes. Müntzer fue capturado, azotado, torturado y decapitado el 27 de mayo de 1525.

Aquello también hizo que uno de sus primeros impulsores Andreas Carlstadt, temiendo por su vida, buscara de nuevo refugio y apoyo de Lutero, Lutero lo escondió en su casa durante dos meses, pero a cambio tuvo que firmar una retractación. Además a Carlstadt se le prohibió predicar y publicar, con lo cual tuvo que sostener a su familia como mesero cerca de Wittenberg hasta 1529. En ese año, recapacitó e hizo público que aunque sí rechazaba el levantamiento armado, no se había retractado de sus tesis religiosas. Eso encendió la ira de Lutero, quien lo veía como un traidor, por ello decidió refugiarse en Suiza. Mas no se unió a las filas anabaptistas, sino mas bien se acercó a los postulados de Zuinglio. Estuvo en Altstaetten y a Zürich, donde fue bien recibido por Ulrico y se hizo definitivamente de su movimiento. Gracias a la influencia del reformador suizo, en 1534 fue nombrado capellán y profesor en la Universidad de Basilea. Pese a haber promovido las doctrinas anabaptistas, nunca llegó a tomar partido de forma definitiva por ellos.

ANABAPTISMO DE ZURICH

Pero no se acabó allí el movimiento anabaptista, pues surgieron otras ramas más, unas siguiendo la linea dura de Münzer y otras mas pacifistas, como las originadas en Suiza. Se dice tan solo un año antes de morir, Tomás Münzer había entrado en contacto con estos y aceptado muchos de sus preceptos, a excepción de su neutralidad y pacifismo. ¿Pero cómo había surgido el anabaptismo suizo?

Recordemos de nuevo que muchas comunidades valdenses se habían refugiado en los alpes suizos y allí, la mayoría de estos, como hiciera el propio Carsltadt, se unieron felizmente a la reforma de Zuinglio, que parecía más cercana a sus creencias y sus formalismos. En todos los casos estos se mantuvieron firmes en sus ideas de rechazo al bautismo de infantes, el uso de imágenes y las misas, e influyeron en muchos de los seguidores de Zuinglio.

Fue así como el reformador suizo se encontraría con algunos miembros de entre sus partidarios que de forma paralela a los alemanes Münzer, Storch y los ex-valdenses, empezaron a hablar contra el bautismo de infantes, entre estos estuvo Conrado Grebel, un joven humanista de familia noble que hacía poco había vuelto de la Universidad de París. Otros eran los sacerdotes Simón Stumpf, Jorge Cajakob, Guillermo Reublin, Juan Brotli y Félix Manz, joven estudiante de París como Grebel.

Aunque el primer desacuerdo entre estos jóvenes radicales y el reformador, fue sobre el tema de la eucaristía, pues ellos rechazaban de forma categórica la misa católica, lo que incluía ciertos detalles que el todavía mantenía, como el paso del vino y el pan en cada sesión religiosa que no era aceptada por estos. Pero el tema que sellaría la división sería el del bautismo, se sabe que en los primeros meses de 1524 Reublin y Brotli ya predicaban en contra del bautismo infantil y se negaban a efectuar tal bautismo a los recién nacidos en las parroquias de sus pueblos. Meses más tarde el grupo en torno a Grebel escribió cartas a varios líderes reformistas, exponiendo sus razones sobre diversos puntos. En cuanto al bautismo sólo para creyentes, esgrimían dos argumentos: primero que el bautismo es una admisión del creyente al cuerpo y la disciplina de la comunidad cristiana, y que ha de ser reflejo de su experiencia y compromiso personal y voluntad, de la que un infante carece.

Pero al igual que Lutero, Ulrico, no estaba dispuesto a ceder a las pretensiones de los también allí llamados anabaptistas. A finales de 1524 había tal confusión, que en algunos sitios se admitía y obligaba a las familias a bautizar a sus hijos y en otros no, siendo aparentemente la misma confesión. Eso llevó al Consejo que dirigía los cantones suizos a obligar a Zuinglio a reunirse todos los martes con el grupo de los radicales hasta que se pusieran de acuerdo. Zuinglio se reunió dos veces con ellos pero en ninguna hubo acuerdo y desistió. Entonces Félix Manz, uno de los promotores anabaptistas presentó un recurso pidiendo que el tema se debatiera públicamente ante el Consejo. Se convocó una reunión, pero en lugar de permitir un debate libre sobre el tema, el Consejo resolvió de forma arbitraria, que todos los niños debían bautizarse y que cualquier matrimonio que se negara a bautizar a sus hijos sería expulsado del cantón, la influencia de Zuinglio en el consejo era importante. Era el 18 de enero de 1525. Con esta sentencia se daba aviso de que en adelante se emplearía la fuerza para obligar la conformidad.

Después de reunirse para crear consenso al respecto de lo que el Consejo les pedía, tomaron la decisión de escindirse de la reforma de Zuinglio. En los días sucesivos fueron por la ciudad y la comarca bautizando a los que ya desde antes simpatizaban con ellos y a otros muchos que convencían. Las ideas de los anabaptistas suizos se extendieron velozmente a muchos de los cantones vecinos llegando a la frontera austríaca y entrando en algunas ciudades del país alpino.

Baltasar Hubmaier, promotor del anabaptismo pacifista--->>















En algunos pueblos como la fronteriza ciudad de Waldschut, para Abril de 1525 la mayoría de la parroquia se había bautizado, siguiendo la enseñanza de su antiguo sacerdote católico, ahora convertido al anabaptismo, Baltasar Hubmaier. Posteriormente Hubmaier tuvo que huir, pero no sin antes dejar varias obras escritas, entre las que figura un importante tratado sobre el bautismo.

Recordemos que para ese tiempo, el movimiento liderado por Zuinglio, era considerado por la mayoría de los cantones suizos como la religión estatal, por lo tanto la reacción ante el éxito de los anabaptistas no se hizo esperar. Pronto se dio inicio a unas duras persecuciones, mas duras si cabe que las de la propia iglesia católica. A principios de 1527 el movimiento anabaptista se veía amenazado con la desintegración, pues su más prometedor líder, Conrado Grebel, había muerto de una enfermedad poco después de su bautismo. A Félix Manz, lo capturaron y con cierta sorna lo ahogaron en un río, burlescamente bajo los gritos de: Ya que te gusta el agua… ¡Toma!

Por otro lado Jorge Blaurock y Baltasar Hubmaier habían salvado la vida, pero siendo obligados a huir al exilio. Hubmaier se dirigió a Moravia, donde se había fundado un importante núcleo anabaptista solo en Nicolsburgo, se calcula que en 1527 vivían unos 12.000 anabaptistas. Allí desarrolla una importante labor en lo que a enseñanza se refiere, junto a Hans Denk, un defensor de las corrientes espiritualistas del anabaptismo, que defendía a la Biblia como autoridad, pero que afirmaba que también el Espíritu Santo dirige su iglesia y por tanto insistía que Dios se sigue comunicando con el ser humano mediante su presencia y su amor, que no solamente por medio de la Biblia. Una de las convicciones inamovibles de Hans Denk, que marcó de alguna manera el pensamiento de muchos, entre ellos del propio Hubmaier, era la que expresa su frase más famosa: «Nadie puede conocer de verdad a Cristo a no ser que le siga en la vida». Mostrando la diferencia clara entre el anabaptismo y luteranismo, el primero es una forma de vida diaria, el segundo un ritual de fin de semana y sermón.

Pero también empiezan a surgir algunas discrepancias, en ese mismo año de 1527 surge un desacuerdo entre los anabaptistas sobre el tema de si pagar los impuestos militares para defender a Austria del avance turco. Hubmaier siempre había sido de la opinión de que Dios ha establecido las autoridades civiles para mantener el orden y que el cristiano debía pagar sus impuestos sin escrúpulos.

Por otro lado estaba Hans Hut, un fogoso evangelizador anabaptista que según se dice había bautizado solo el a mas que todos los demás líderes juntos, este llegó a Nicolsburgo en 1527 con un grupo de refugiados suizos que huían de las duras represiones dirigidas contra ellos por católicos y reformistas. Hut sentía una enorme fascinación con el regreso de Cristo, mencionado en el Apocalipsis, se dice que llegó incluso a precisar la fecha para ese acontecimiento : el pentecostés de 1528. Hut pensaba que se acercaba el cataclismo final de la historia humana y estaba seguro que Dios iba a usar a los turcos para castigar a una Europa apóstata, identificando a Babilonia la ramera con la Iglesia Católica y declarando como lo hizo Müntzer que todos los gobiernos de Europa caerían. En su opinión apoyar al gobierno en su defensa contra los turcos, aunque solo sea por el pago de impuestos era luchar contra los propósitos de Dios. Por ello el y sus partidarios opinaban que no se debía apoyar a los gobiernos con dinero, y que en ese caso la autoridad de Dios, estaba por encima de la de los gobiernos.

Por causa de ese debate los anabaptistas de Nicolsburgo se dividieron entre los partidarios de Hut a los que llamaron "los de la espada" y los mas pacifistas partidarios de Hubmaier que fueron llamados "los del cayado". Estos últimos además de defender un pacifismo radical e indefenso, empezaron a predicar que era necesario compartirlo todo en comunidad de bienes. Decían por ejemplo que si un noble se convertía y se bautizaba debía renunciar a sus títulos y poner sus tierras en común con los demás hermanos. La división continuó, aunque pronto los partidarios del pacifismo ganaron terreno y los demás se disiparon.

En el mismo año que pronosticaba el fin, Hut fue arrestado y muerto en Augsburgo. Poco después Hubmaier también fue arrestado y conducido a Viena, donde sufrió quemado en la hoguera. Su mujer fue ahogada pocos días después, tal como lo habían hecho con Félix Manz. La persecución llegó también a Moravia y Austria, muchos murieron quemados, torturados y todos los demás líderes anabaptistas estaban bajo orden de busca y captura.

Aún así, en ese mismo año celebraron en un pequeño pueblo de las montañas llamado Schleitheim, una importante reunión de donde salió una de sus constituciones religiosas mas importante, que refleja el pensar y la creencias fundamentales de los anabaptistas. Liderado para ese entonces por Miguel Sattler, antiguo prior de un importante monasterio benedictino, se redactó entonces el llamado Acuerdo de Schleitheim, con los siete principales artículos de Fe anabaptista. En los siete Artículos de Schleitheim, se definen con claridad los conceptos y doctrinas base del movimiento. El bautismo, por ejemplo, solo debe ser administrado a los pecadores penitentes y creyentes, la Cena solo tiene un valor conmemorativo y los fieles deberán separarse de la Iglesia Católica Romana y de la Iglesia Reformada. Estos cristianos no pueden utilizar armas ni desempeñar cargo público alguno.
Básicamente se resumen en esto :
1) El bautismo. Sólo ha de administrarse a los que creen. 2) La separación de los que caen en el error o el pecado. Aquí sencillamente siguen las instrucciones de Mat. 18. 3) El partimiento del pan. Aquí defienden lo que se conoce como «comunión cerrada», o sea que sólo pueden participar los que son miembros comprometidos de la comunidad y viven en santidad. 4) Apartarse de todo tipo de pecado, maldad, idolatría y abominación. Los pecados proscritos incluyen el frecuentar los bares y las iglesias, y el empleo de armas incluso en defensa propia. 5) Los pastores. Sobre ellos se dice que deben gozar de buena reputación dentro y fuera de la comunidad. Y que cuando uno es conducido a la cruz (o sea cuando muere mártir), esa misma hora ha de ordenarse otro, con el fin de impedir la destrucción de la comunidad. 6) La espada: La espada ha sido ordenada por Dios para las autoridades civiles, pero fuera de la perfección de Cristo. En la perfección de Cristo sólo se emplea la separación. Así como Cristo no permitió que le hicieran rey, el cristiano evitará servir como magistrado; el magistrado emplea las armas de la carne, pero el cristiano las del Espíritu. Por todos estos motivos el cristiano no puede portar armas en defensa del orden y de la sociedad. 7) El juramento. Aquí siguen las instrucciones de Jesucristo en el Sermón del Monte: El cristiano debe decir siempre la verdad y nunca jurar.

En algunos de estos puntos se observa claramente la influencia valdense, la que curiosamente otros valdenses abandonaron para unirse a los preceptos del protestantismo conservador. Pero la situación en Suiza no mejoró, pues se sabe que poco después el propio Miguel Sattler, sufrió en sus carnes la dureza de la persecución e intolerancia de Zuinglio.

Pero como dijo el propio Jesús: el que a hierro mata, a hierro muere, unos años mas tarde en 1531, Ulrico Zuinglio, enloquecido por su propio éxito, viendo la facilidad con la que aplastaba a los disidentes anabaptistas que le estorbaban en sus pretensiones, quiso convertir a toda Suiza a la fuerza, y aplastar con la misma facilidad a los católicos que se resistían a abandonar a su iglesia, por ello lanzó a sus partidarios a la guerra contra los cantones católicos. El enfrentamiento que se produjo en la batalla de Kappel en 1531, se saldó con el triunfo católico y la muerte de propio Zuinglio.

Así, pese a la dureza de la persecución dirigida por Zuinglio, el movimiento Anabaptista, no había desaparecido, hubo una conexión directa entre los anabaptistas de Zurich, Austria y Bohemia con otros movimientos afines, en Alemania y Holanda. De ello se encargaría un reformista holandés, llamado Melchor Hoffman.

ANABAPTISMO EXTREMISTA



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En 1530, habiendo adoptado definitivamente el anabaptismo, se bautizó como tal en Estrasburgo, y empezó un ministerio de evangelizador itinerante en el norte de Alemania y los Países Bajos. Algunos de sus discípulos llevaron las enseñanzas anabaptistas a otras ciudades de Holanda con mucho y rápido éxito. Al parecer Holanda, pese a pertenecer en ese tiempo a la ultra católica corona española, ya estaba abonada a abandonar el catolicismo, pues desde el siglo XII, habían surgido multitud de grupos rebeldes. Recordemos Tanquelmo de Amberes y sus seguidores, luego surgieron otros. En 1517 un tal Wouter, fraile dominico, colgó su hábito y al parecer recorrió toda Holanda predicando su particular interpretación de los evangelios, curiosamente con motivos similares en muchos aspectos a lo que Zuinglio en Suiza y Carlstadt en Alemania predicarían mas tarde, pero estos fueron conocidos como sacramentistas. El nombre les vino por algunos de sus preceptos más conocidos, relacionado con la Cena del Señor y la famosa Transustanciacíon. Por ejemplo, uno de los seguidores de Wouter, Cornelio Hoen, abogado de La Haya, escribió que la Cena del Señor es simbólica y que la frase "esto es mi cuerpo" debería traducirse "esto significa mi cuerpo" ideas similares a las que llegó el propio Zuinglio por la misma época. También criticó el ritual en que se había convertido la misa, donde se repetía lo mismo una y otra vez sin ningún sentimiento, ni compromiso por parte de los feligreses.
Muchos de estos llamados sacramentistas, fueron los primeros en unirse a las enseñanzas de los anabaptistas, por ello Hoffman y sus seguidores no encontraron demasiadas dificultades para llegar a la gente con su mensaje, pero si se toparon con la enconada oposición de la Iglesia, quien no estaba dispuesta a perder su bastión holandés. Por ejemplo, entre los convertidos de Hoffman en Emden estaban Juan Trijpmaker y Sicke Freerkes Sneider. Éste último fue enviado a Leeuwarden en la Frisia Occidental donde pronto estableció un nuevo grupo anabaptista en su ciudad, pero, en el proceso se convirtió en el primer mártir anabaptista de Holanda. Aquello ocurrió un día 20 de marzo de 1531, cuando por orden inquisitorial se dio la orden de darle muerte por decapitación pública, en la plaza del pueblo, como se acostumbraba a hacer para escarmiento y que el pueblo tomara nota. Pero algo curioso ocurrió en aquella ocasión, parece ser que un tambor retumbó mientras decapitaban a Sneider y se escucharon voces de protesta, era algo insólito, pues en aquellos macabros eventos, a nadie se le ocurriría alzar la voz o llamar la atención, sabiendo que su vida también corría peligro, pero aquellos amigos de las víctimas lo hicieron y la muchedumbre que observaba el evento los protegió, de tal manera que los alguaciles que los buscaron no dieron con ellos, nadie los delató, pues simpatizaban con su causa. Aquello llamó la atención del párroco de Wytmarsun, una ciudad cercana, aquel humilde sacerdote se llamaba Menno Simons y observó con estupor y admiración, el valor de aquellas personas al hacer frente pacíficamente a todo un poder civil aliado con el eclesiástico y pronto Simmons se sintió impelido a buscar a estos e investigar en las escrituras, llegando a alejarse poco a poco de la iglesia, ya para 1935 inicio su acercamiento al movimiento anabaptista, que fue definitivo un año mas tarde cuando dejó los hábitos.

Mientras, Trijpmaker, junto a otros seguidores de Hoffman, también fue expulsado de Emdem y este decidió fomentar sus creencias en Amsterdam, donde obtuvo un rápido éxito, pero también fue detenido y junto a un buen numero de anabaptistas, fue ajusticiado. Pero el brote ya había surgido y muchos holandeses descontentos se habían unido al grupo de pacíficos pero valerosos anabaptistas melchoritas. De esa manera, casi sin darse cuenta, Melchor Hoffman parece haber sido la conexión entre los brotes anabaptistas de Suiza y el sur de Alemania, y los de Holanda y el norte de Alemania.

Este inquieto investigador bíblico, se sintió atraído sobre todo por las profecías apocalípticas del profeta Daniel y las relacionó con las del Apocalipsis de Juan, con eso como base escribió el libro "La Ordenanza de Dios" donde da explicaciones novedosas sobre todo del Reino de Dios y empieza a hablar de una nueva Jerusalén que bajando del cielo se establecería en la tierra. Desconocemos la manera en que llegó a calcular cronológicamente el momento, pero llegó a concluir que el fin del mundo llegaría en 1533. Fueron muchos los seguidores que le creyeron, y llegado el fatídico año volvió a Estrasburgo, donde el pensaba que se establecería la Nueva Jerusalén. En 1533, de vuelta en Estrasburgo, escribió una carta al Consejo explicando que el Reino de Dios había llegado por fin y tendría su comienzo precisamente en Estrasburgo, después de una terrible matanza de hombres impíos.

Pero los príncipes del Consejo, vieron a este como un charlatán peligroso, pues eran muchos los que se reunían tras su persona, y respondieron metiéndole en la cárcel. Hoffman, que era un pacifista convencido, mas que desanimarse por sus situación agradeció con emoción el arresto, puesto que con su arresto empezaban a cumplirse sus profecías. Mientras Hoffman, pasaría sus últimos 10 años de vida en prisión, nuca más vio la luz, Jan Matthys se declaró su sucesor y envió 12 ministros anabaptistas para que recorrieran la tierra de dos en dos. Una de estas parejas descubrió que en la ciudad de Münster los pastores protestantes confirmaban las profecías del fin del mundo e invitaban a Matthys a la ciudad. Hoffman había declarado que la Nueva Jerusalén sería Estrasburgo; ahora Matthys supuestamente recibió una nueva revelación en la que se anunciaba que la Nueva Jerusalén sería Münster, y que por lo tanto la ciudad debía armarse para la batalla final.

A Münster empezaron a acudir entonces gran número de anabaptistas, pero nada tenían que ver ya con los pacifistas seguidores de Hoffman, mas bien compartían las ideas revolucionarias que habían llevado a la muerte a Tomás Müntzer diez años antes y deseaban crear una ciudad totalmente anabaptista. Münster, una ciudad de estilo medieval contaba con alrededor de 10.000 habitantes y estaba rodeada de un sistema defensivo de unos 90 metros de ancho y 5 kilómetros de perímetro que la hacían prácticamente inexpugnable. No obstante, la situación en el interior de la ciudad era mucho menos estable que en sus defensas. Se dice que ciertas disputas políticas internas entre los regidores de la ciudad y los gremios, hacían difícil la vida en la ciudad en la década de los veinte del siglo XVI. Además, los residentes estaban indignados por el comportamiento del clero. Por ello, aquella ciudad, hasta ese momento católica acogió la Reforma y en 1533 se convirtió al luteranismo. El 5 de enero de 1534, los anabaptistas se hicieron mayoría en la ciudad e introdujeron el bautismo adulto. El reformador Bernhard Rothmann aceptó de buena gana el ser bautizado de nuevo ese día, y pronto más de 1000 adultos fueron bautizados también. 

Para ese tiempo sobresalió otro discípulo de Hoffman, un tal Jan Beukels, más conocido como Juan de Leiden, quién era aún mas impulsivo y extremo en las metas de conseguir un reino independiente anabaptista. Por otro lado Jan Matthys, quien en un alarde de iluminador profético, anunció que en abril del año 1534 acontecería la segunda venida de Cristo. La ciudad fue identificada como la Nueva Jerusalén que se menciona en la Biblia, y el clima se volvió apocalíptico. Rothmann decidió que toda propiedad se considerara posesión de la comunidad entera. Los habitantes adultos debían elegir: o se bautizaban, o se marchaban de la ciudad. Entre quienes se sometieron a los bautismos en masa hubo quienes lo hicieron simplemente para no tener que abandonar su hogar y sus pertenencias. Pero la mayoría de la gente aceptaba a Matthys, Rothmann y Leiden como líderes y en poco tiempo muchos anabaptistas deseosos de encontrar una ciudad en la que practicar su religión libre de las persecuciones a las que se veían sometidos por todas partes se sumaron confiando ciegamente en sus lideres.

Pronto se vieron enfrentados al obispo de Münster, Franz von Waldeck, pero también al recelo de los protestantes luteranos de ciudades vecinas, quienes no veían con buenos ojos que los anabaptistas se hicieran tan numerosos y poderosos en Münster, por ello con el apoyo de católicos y protestantes Von Waldeck, lideró un batallón militar mixto que puso sitio a la ciudad. Durante ese periodo Bernhard Rothmann, escribió un tratado de aliento para los anabaptistas sitiados entre las murallas de la ciudad, pero el tono ya difería de lo que Hoffman predicaba, entre otras cosas Rothmann alentaba al uso de la fuerza, así declaró: Puede ser que haya algunos que piensan y esperan con confianza que Dios mismo bajara de los cielos con sus ángeles para vengarse contra los malhechores. No, hermano querido. Es cierto que vendrá. Pero la venganza tiene que llevarse a cabo por los siervos de Dios … Porque ya pronto nosotros tendremos que ser los instrumentos que atacan a los no creyentes en el día que el Señor ha preparado… El los fortalecerá con la mano de David (Ibid, 294-295)

Así, bajo esas consignas, los engañados habitantes de Münster esperaban aguantar y derribar las fuerzas enemigas, pero difícilmente iban a lograrlo, pues tenían en su contra a todo un ejercito organizado de fanatizados defensores de la iglesia establecida. En abril de 1534, Matthys, había profetizado que el día de pascua de ese mes llegaría el Juicio divino. Así que raudo, partió en un corcel blanco, junto a treinta seguidores, creyendo ser un segundo Gedeón, para enfrentarse a las tropas del obispo católico se dispuso a romper la barrera que los rodeaba. Pero fue detenido junto con todos sus hombres, sin apenas oportunidad de luchar. En ese mismo día fue cruelmente asesinado, despedazado y su cabeza fue colgada de un poste a la vista de todos los habitantes de la ciudad.

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Pero eso no atemorizó a los habitantes de Münster, pues tras la muerte de Marthys le sucedió Juan Leiden, más extremista si cabe, se auto proclamó rey de la ciudad, estableciendo una especie teocracia, que en realidad era una pantomima, pues se convirtió en un tirano. Según algunas fuentes, debido a que el numero de mujeres era superior al de hombres se dispuso la poligamia, algo un tanto contradictorio en vista de las estrictas normas con las que se solían regir los anabaptistas, tal fue el caso que al parecer el propio Leiden tomo unas dieciséis, es posible que estos datos hayan sido exagerados por sus enemigos.

 Pero lo sucedido en Münster, deja claro que era obra de un fanático que solo buscaba su gloria y poder, algo muy alejado de la predicación de Hoffman, quien posiblemente sufriera escuchando semejantes aberraciones cometidas en el nombre del anabaptismo. Después de un sitio de entre 14 y 16 meses, el obispo de Münster lanzó un feroz ataque y logró recobrar la ciudad en junio de 1535. Münster experimentó una destrucción como no volvería a conocer sino hasta la segunda guerra mundial. Rothmann logró escapar, pero el auto proclamado rey, Juan de Leiden y otros dos dirigentes anabaptistas fueron capturados, torturados y ejecutados. Sus cuerpos fueron colocados en jaulas que se suspendieron del campanario de la iglesia de San Lamberto y hasta el día de hoy en la moderna Münster todavía cuelgan las tres jaulas en recuerdo de aquel trágico suceso. 

Se daba así por finalizada la rama más extremista del anabaptismo, que fue rechazada por la mayoría de los anabaptistas europeos, quienes solo buscaban una forma pacifica de practicar el cristianismo y nada más lejos de convertirse en un movimiento revolucionario rebelde ni en un partido político, aunque muchos historiadores, centrandose en los sucesos puntuales protagonizados por Tomás Müntzer y los hechos acaecidos en Münster, han tratado de dar a entender el carácter violento del movimiento. Para contrarestar esta confusión, un tiempo antes se había establecido la base dogmática anabaptista en los famosos Siete Artículos de Schleitheim, en los que se da prioridad al pacifismo y neutralidad absoluta. Y esto fue lo seguido por la mayoría de los anabaptistas, tanto en suiza como en Moravia y Bohemia.




ANABAPTISMO PACIFISTA Y COMUNAL



Jacobo Hutter, arriba, lideró un sistema de anabaptismo que ha sobrevivido hasta nuestros días, el movimiento huterita.

Pero de los países bajos surgirían un par de líderes que fueron capaces de llevar al anabaptismo de forma pacifica y diametralmente opuesto al de los líderes de Münster. Estos instituyeron un modelo de anabaptismo comunitario, es decir con la tendencia a formar comunas o grupúsculos aislados de familias en las que se compartía todo y con el precepto de mantenerse aislados del mundo se separaban de sus ciudades y aldeas, formando otras nuevas compuestas solo por miembros pertenecientes a sus ideas. Sus principales precursores fueron Jacobo Hutter y de forma mas indirecta, también Menno Simons, aquel sacerdote de Wytmarsun que se conmovió con la muerte de Sneider, y que fue convertido de forma definitiva al anabaptismo en 1536.

Jacobo Hutter, nació en la pequeña ciudad de Moos, en el Valle de Pusteria, cerca de Bruneck, en el sur del Tirol. Era sombrerero de profesión y se convirtió al anabaptismo en 1529, uniéndose a la comunidad anabaptista de Austerlitz en Moravia. Después de moverse por la zona del Tirol austriaco, hizo rápidos avances en su congregación y pronto dio prueba de su carácter de líder. Hutter y sus correligionarios defendían la necesidad que los cristianos auténticos establecieran, además de la comunión espiritual, la comunidad de bienes, no era algo novedoso, ya lo había promulgado Rothmann en Münster.

Pero lo que ahora proponía Hutter no era conquistar ciudades ni formar un poderoso reino que luchara contra el mundo. Mas bien, quería imitar a los cristianos del siglo I, interpretando lo que en sus inicios hiciera la comunidad cristiana de Jerusalén en el siglo I, que se registra en el libro de los Hechos de los apóstoles: Todos los que se hacían creyentes estaban juntos, teniendo todas las cosas en común, y se pusieron a vender sus posesiones y propiedades y a distribuir el producto a todos, según la necesidad que cualquiera tuviera. (Hechos de los Apostoles 2:44,45).
 
Hutter, interpretó que aquello, que fue una situación puntual, dada por la necesidad, debía ser tomado como una norma o forma fija para los cristianos. Así formo una pequeña comunidad aislada, en Austria, no pretendió conquistar ninguna ciudad ya fundada, sino simplemente vivir en plena comunidad. Pero esto llamó la atención y el recelo de las autoridades, quienes pensaban que un grupo rebelde comenzaba a formar un ejercito, estaba claro que al tratarse de Anabaptistas, la iglesia estaba detrás de estas acusaciones falsas. Hasta el emperador Carlos V, fue mal informado de estos hechos y ofreció una recompensa por su cabeza. Por ello Hutter se trasladó a Moravia de nuevo en 1533 y allí vivió clandestinamente, protegido por sus correligionarios durante un tiempo, sin llamar la atención, se había ya formado allí una comunidad anabaptista que se componía principalmente de refugiados provenientes de Suiza, Alemania y Austria, y que formaron una verdadera hermandad que tenía todo en común.

Al llegar allí, reformó y pulió la comunidad anabaptista de Moravia, destituyendo a varios líderes entre ellos a Simon Schützinger, quién había alzado su voz contra la participación de Hutter, instando a la comunidad para que fuera rechazado. También Phillip Brabermel quien encabezaba un grupo que se auto denominaba los "filipitas" y Gabriel Ascherman quien también hacia seguidores hacia su persona, los llamados "gabrielitas". Esto creaba divisiones entre la comunidad y tratos de favoritismo que no eran bien vistos por Hutter. El colmo de la corrupción de estos tres líderes fue cuando se descubrió que, contrario a las normas, que establecían que absolutamente todos los bienes debían ser compartidos, Schützinger guardaba para sí, dinero que le pertenecía a la comunidad. Esto ocurría con conocimiento de Brabermel y Ascherman, quienes mantenían dicha información en absoluto secreto. Cuando todo salió a la luz, los tres, Schützinger, Brabermel y Ascherman, fueron destituidos de sus cargos. Entonces fue cuando Hutter tomó el mando e hizo una reestructuración total de la comunidad, ajustandola a uno canones de austeridad e igualdad, pero a la vez de union y pacifismo dificil de igualar.

En mayo de 1535 se casó con Katherine Purst. Pero ese mismo año El 29 de noviembre, mientras estaba en casa de unos amigos en Klausen, fue traicionado. Es posible que alguno de los anteriores líderes estuviera detrás de la traición, el caso es que Hutter fue arrestado y trasladado a Innsbruck, ahí fue interrogado y torturado durante tres meses. Finalmente, lo condenaron a muerte. El 26 de febrero de 1536, Hutter fue atormentado salvajemente, luego siguiendo la cruel costumbre de los católicos hacia los anabaptistas, fue sumergido en las gélidas aguas invernales de un río cercano, bajo la burla de sus verdugos por aquello del bautismo que predicaba y finalmente quemado públicamente en la hoguera. Su esposa Katherine, que había logrado escapar, fue capturada y ejecutada dos años más tarde. 

Pero el sistema ideado por Hutter no quedó en el olvido, aunque duramente perseguidos en Moravia, se dispersaron por toda Europa, muchos huyeron a la vecina Hungría. En algunos lugares, hubo príncipes tolerantes que les permitían establecerse cerca de sus ciudades y fueron protegidos por estos, creando vinculos económicos con las pequeñas comunidades huteritas, que en muchos casos se dedicaban a la artesanía o la ropa. Mas tarde debido a la mayor dureza de las persecuciones, se vieron obligados a emigrar a Rusia, donde la emperatriz Catalina la Grande al parecer permitió las minorías religiosas sin la oposición de la iglesia Ortodoxa rusa, esto les hizo alejarse doctrinal y organizativamente del resto de anabaptistas. Pero esa paz que les hizo prosperar, duró hasta 1870, cuando las autoridades rusas implantaron el servicio militar obligatorio y las pequeñas comunidades de los llamados hutteritas tuvieron que huir a América, donde hasta el día de hoy abundan. Pero trataremos más los detalles de estos en capítulos posteriores, relacionados con grupos comunitarios cristianos.

Menno Simons, el organizador del anabaptismo

En el lado opuesto geográficamente a Hutter, surgió la figura de Menno Simons, anterior sacerdote católico de la pequeña parroquia de Wytmarsun, el observar el valor de los anabaptistas fue lo que lo atrajo hacia ellos, aunque según reconoce el mismo ya desde que fue nombrado sacerdote católico, albergaba dudas con respecto a ciertos sacramentos, sobre la transubstanciación, y otros rituales. Pero cuando se enteró de las terribles e indiscriminadas matanzas que los de su propia iglesia proferían a aquellos pacíficos hombres que se negaban a bautizar a niños le hicieron dudar de su propia religión, pues el mismo investigó y no encontró ninguna referencia bíblica que apoyara tal practica. El testimonio dado el día de la muerte de Sneider, y posteriormente la muerte de un familiar que pertenecía a este grupo, fue el fuego que encendió la mecha de su conciencia y con el tiempo le hizo renunciar a una iglesia que mataba a inocentes, aliada con los políticos y militares de su tiempo. Menno Simons hizo investigación y de hecho pasó un año estudiando las Escrituras, al cabo de lo cual se le presentó una delegación de líderes anabaptistas, que le rogó aceptara ser nombrado ministro y anciano.

De esa manera su progreso entre los anabaptistas fue tal que solo, un año después de su bautismo, en 1537 fue ordenado obispo anabaptista en Gröningen. Su labor fue notoria y al igual que sucediera con Hutter tuvo resonancia entre los enemigos y también por medio de un edicto del emperador Carlos V se ofreció recompensa de 100 monedas de oro por su cabeza e indulto por cualquier delito cometido por quien lo entregara. En 1942 la cifra se subió a 500 florines de oro por su cabeza, pero ni así lograron dar caza al pacifico pero astuto líder. Mediante su cuidado pastoral y sus escritos, Menno contribuyó, en sus veinticinco años de ministerio, a la restauración y consolidación de un movimiento que se llegó a extender desde Bélgica, en el suroeste, hasta Polonia en el noreste y eso pese a las duras persecuciones y matanzas que se llevaban a cabo, solo comparables a las efectuadas contra valdeneses y cátaros en el siglo XII. Aunque no estaba en sus ideas el formar comunas tal como lo planteaba Hutter, sin embargo era la única manera de salvaguardar la unidad y la seguridad del grupo, por ello las permitió.

A partir del año 1542, era tan notorio como cabecilla del movimiento anabaptista que las autoridades de Frisia Oriental pusieron un precio de 500 florines de oro por su cabeza. El entretanto, había escrito ya numerosas obras con títulos como : "Prueba clara y sencilla de la blasfemia de Juan de Leiden" escrita al parecer en 1535, cuando todavía no había dado el paso de bautizarse como anabaptista, aunque demuestra claras simpatías por el movimiento, pero no por las formas y caminos llevados por lo extremistas de Münster. En 1536 escribe "La Resurrección Espiritual", un año después "El nuevo nacimiento" a partir de este tratado, los anabaptistas empiezan a dar énfasis a su conversión llamando a este nuevo nacimiento, una idea muy típica de numerosas iglesias evangélicas de hoy día, entre ellas los llamados Hermanos en Cristo, aunque estos poco tienen que ver con aquellos anabaptistas que profesaban la absoluta neutralidad en los asuntos gubernamentales, algo ya olvidado por los Hermanos en Cristo de algunos países. La principal obra escrita de Menno Simons no obstante fue "Los fundamentos de la Doctrina Cristiana" publicada en 1539, junto con su tratado sobre el "Bautismo cristiano", en el primer libro enumera lo que hasta ese momento era aceptado por los principales grupos anabaptistas, un compendio de 250 paginas en las que explica las creencias fundamentales de lo que el tomaba como verdades fundamentales. Pero las enseñanzas de Menno Simons, no eran las únicas que los anabaptistas manejaban, pues a menudo la separación y aislamiento debido a las duras persecuciones propició que distintos grupos en su estudio y profundización dieran prioridad a diferentes doctrinas, sin un consenso o bajo la autoridad de un maestro o líder local. Menno Simons era moderado y evitó los extremos proféticos y las supuestas inspiraciones del espíritu, que otros anabaptistas afirmaron tener y que en muchos casos les trajeron más problemas.

Pero surgieron ideólogos anabaptistas que discrepaban en doctrinas tan fundamentales como la Trinidad, el alma inmortal y otras en procedimientos, como el asunto del trato a los expulsados. Así la década de los 40 fue una época no solo de persecuciones y pruebas externas sino también de zarandeos internos dentro del movimiento anabaptista. Por ejemplo, surgió en Holanda un seguidor de Hoffman llamado David Joris, quién no quiso unirse a las muchedumbres en Münster, pero que simpatizaba con algunos de sus preceptos, mas no con todos. 

Tras la catástrofe de Münster, formó un grupo aislado dentro del anabaptismo, los llamados davinidienses o joristas, según quien los identificara, ente otras conclusiones que le llevó el estudio de las escrituras fue el rechazo a la doctrina de la trinidad. Pero era una doctrina tan arraigada en las diferentes ramas del cristianismo y parecía algo apoyado por "todos los padres de la iglesia". Tan manchado a la vez que olvidado había quedado el nombre de los que no la apoyaron: arrianos, adopcionistas entre otros; y el hecho de que hasta ese momento ningún maestro reformista la hubiese cuestionado, hacía que nadie se atraía a ponerla en duda. Pero la apertura a la Biblia, había despertado la mente de muchos estudiosos de la época y entre los anabaptistas deseosos de acercare más si cabe al cristianismo original fue fácil darse cuenta que la expresión ni siquiera aparecía en las escrituras, la dualidad Dios-Cristo era interpretable y sobre el Espíritu Santo, jamás se le menciona como un ser o ente a la manera de Dios o de Cristo. Así lo empezaron a ver, no solo Joris, sino otros miembros, teólogos y maestros del anabaptismo tardío. Era solo cuestión de tiempo para que según avanzaban en sus estudios, se fueran quitando capas que la cristiandad había ido poniendo durante siglos, pero las duras persecuciones, como ya dijimos provocaban que en muchos casos el contacto entre las diferentes comunidades anabaptistas fuera mínimo y la comunicación de ideas, parecía mas como división interna que evolución en el conocimiento y luz en el camino. 

En 1540, Joris convocó un sínodo en Estrasburgo para tratar de entenderse con otros reformadores, siendo un fracaso. Él mismo tuvo que huir entonces a Italia y posteriormente a Suiza, donde llegó a principios de 1544. Menno Simons fue uno de los que se negó a llegar a acuerdos con Joris, a quien consideraba demasiado manchado por los sucesos de Münster y un sectario y solo mantuvo un debate con un líder del grupo de Joris, Nicolás Blesdijk en el que se evidenció la división interna y el carácter de líder tajante y dogmático en el que Menno se había convertido. Posteriormente se negó con rotundidad a debatir con Joris, incluso le instó a que no le escribiese mas pues jamás iba a haber entendimiento entre ellos. La dureza con la que Menno Simons trató a David Joris, se debía en parte porque este veía mas importante en ese momento la disciplina y unidad del grupo que la investigación bíblica. Quería de alguna manera organizar un centro de estudio desde el que surgieran las distintas enseñanzas y no que cada cual estudiara a su manera, lo cual podía crear divergencia de opiniones.

Por ello el anabaptismo de aquella época debe a Simons la organización que de alguna manera los hizo mantenerse unidos pese a la dureza de las persecuciones, pero a costa de perder a maestros importantes como Joris, Adam Pastor, Servet, y otros que deseaban aportar mas luz de entendimiento al embrollo de oscurantismo del que pretendía salir el anabaptismo. Tampoco llegó a acuerdos para unificarse con los seguidores de Hutter, por aquello del sistema comunitario que estos querían implantar. El que las autoridades nunca pudieran arrestar a Menno es un testimonio de la firmeza y la valentía del espíritu anabaptista y el aprecio que estos le tenían a Menno. Los creyentes estaban dispuestos a sufrir hasta la muerte misma, antes que delatar a su líder. En 1543 se mudó al noroeste de Alemania donde se dedicó los dieciocho últimos años de su vida a organizar su iglesia, al tiempo que proseguía su trabajo en Fryslân.

Pese a que no destacó en lo teológico, ni en desarrollar doctrina, sencillamente se dedicó a establecer las doctrinas oficiales que debían seguir todos los anabaptistas, sin embargo fue notoria su preocupación por la divulgación escrita de estas doctrinas en las diferentes lenguas de la zona en la que se movía, para lo cual, con un impresor identificado sólo como B.L., estableció una imprenta en Lübeck, que debió trasladar a Holstein y luego en, 1554 al cercano refugio anabaptista en Wüstenfelde. Desde allí dedicó los últimos años de su vida a publicar libros relacionados con las disputas que surgieron en la década anterior, entre otros temas escribió Confesión del Dios Trino en 1550, en respuesta a Adam Pastor, Joris y otros antitrinitarios; "Humilde súplica a todos los magistrados" también escrita sobre ese año, dirigida a los diferentes príncipes y caudillos, que en muchos casos ejercían de jueces y llevaban a la muerte a miles de anabaptistas. "Réplica a Gellius Faber", escrita en 1552, en respuesta a las injurias vertidas por un pastor luterano que atacó duramente las enseñanzas anabaptistas. En 1554 escribió otro libro de más de cien paginas titulado Clara e incontrovertible demostración y refutación , contra un ambiguo alguacil de la condesa Ana de Frieslan, llamado A´Lasco, quien por momentos salía en defensa de los anabaptistas, como de pronto los atacaba escribiendo infamias e historias falsas, haciendo que muchos gobernantes de las diferentes regiones de Alemania impulsaran duras persecuciones contra estos.

Otra polémica que causó no pocos quebraderos de cabeza a Menno Simons, fue el asunto de las expulsiones. En términos católicos se habla de excomunión y se habla de excomulgar a alguien, lo cual solo significaba que el individuo en cuestión solo podía recibir los sacramentos de la misa, pero la persona podía seguir en plena comunicación con los demás miembros, luego más tarde surgió el negocio de las indulgencias, con las que se pagaban los pecados más comunes, excepto la herejía. 

En el caso de la iglesia luterana y reformista, la cosa siguió mas o menos igual, simplemente se apartaba o exiliaba al malhechor si el motivo de la expulsión fuera por hablar contra su religión o si era herejía se pagaba con la muerte, en cuanto a los pecados más carnales, según la linea de pensamiento de una vez salvo siempre salvo defendida por Lutero en parte, o la predeterminación de Calvino, hizo que careciera de importancia porque Dios lo perdonaba siempre todo. Pero los anabaptistas rescataron una costumbre que se tenía en el primer siglo, cuando a los cristianos se les pedía evitar toda relación con la persona que cometiera un acto que merecía la expulsión, rechazando a tal persona después de una primera y segunda oportunidad y cesando la compañía de esa persona por completo, (Carta a Tito 3:10; 1 Carta de Pablo a Corintios 5:9-11). La polémica sobre el trato a los expulsados que causó la escisión donatista del siglo IV, ahora volvía al seno del anabaptismo. 

En ese asunto, había algunos miembros que pedían más clemencia u oportunidades de redención, otros que se aplicara la expulsión de forma mas dura, pero aplicable solo a los pecados espirituales, de apostasía y no a los de indole carnal; Otros sin embargo defendían una linea más dura y pedían que el trato con estos expulsados se llevara de la manera más extricta, inclusive afectando a los lazos familiares; se cuenta el caso de un esposo expulsado al que su esposa debería rechazar durante el periodo en el que estuviese expulsado.

Menno Simons, fue partidario de esa parte mas severa e intransigente. Y por ello escribió una especie de carta dirigida a las diferentes congregaciones anabaptistas exponiendo los pasos a seguir y dictaminando el procedimiento de la expulsión y el trato dispensado en el caso de la familia hacia el expulsado, que en todos los casos debía ser apartarse del malhechor. Estos preceptos quedaron reflejados en un libro publicado por Menno en 1558. Así la disciplina, llegó a ser parte integrante de todo anabaptista, pero en el caso de herejía o apostasía siempre era mejor que la pena de muerte, que aplicaban católicos, ortodoxos, luteranos y calvinistas. Menno Simons murió el 31 de enero de 1561, en paz, como dijimos sin que fuera capturado por sus enemigos, todo un hito teniendo en cuenta los tiempos que se vivían, en plena persecución y odio religioso. Y si bien no se puede decir que este dirigente luchador por la unidad de su religión, fuera el iniciador de dicho movimiento, pero si el que les dio el impulso y orden necesario para que formaran un movimiento unido en creencias y normas.

Con el tiempo, del grueso del grupo organizado por Menno Simons, surgió lo que se ha llegado a conocer como el movimiento menonita, quienes fueron llamados así ya por el tiempo en que vivía el afamado líder anabaptista. Pero la linea seguida por menonitas, si bien guarda mucha consonancia con lo dictaminado por Menno, sin embargo debido primero a las persecuciones y luego a su propia visión del mundo,  se ha convertido en una comunidad cerrada, viviendo aislados en tiempos pasados, pero de ellos volveremos a hablar en próximos capítulos. 

La cuestión que surge en vista de lo expuesto es: ¿Que es lo que motivó a que tanto católicos como protestantes, reformistas suizos, reformistas holandeses, calvinistas y hasta anglicanos se pusieran en contra de los indefensos y pacíficos anabaptistas? Principalmente porque no les interesaba el bautismo de adultos. ¿Porqué? Pues solo manteniendo el bautismo desde el nacimiento y creando religiones nacionales se aseguraban el control sobre la población, por el contrario si esperaban a que un adulto decidiera por si mismo la religión que profesaría, tenían muchas posibilidades de que no llegaran al bautismo o tomaran otro rumbo religioso y eso desuniría a cualquier nación.

 Visto desde el punto de vista puramente humano, parecía más razonable que para la cohesión de una nación, todos profesaran la misma ideología religiosa. Así bautizándole desde la tierna infancia, se aseguraban que un feligrés, que con el temor de ser excomulgado, o lo que es peor, considerado hereje, con lo que eso significaba en ese tiempo, se mantuviera unido a su religión desde su nacimiento hasta la muerte. Por ello grupos que predicaban conceptos más libres y responsables del cristianismo, fueron perseguidos de forma cruel, tal como habían hecho con otros en otras épocas, solo que a partir de ahora las cosas cambiarían y muchas minorías encontrarían refugio en America, África y otras colonias, alejadas del centro de acción de los perseguidores religiosos.

Muchos grupos religiosos de hoy día afirman que sus raíces se fundan en el anabaptismo, ya hemos citado a los huteritas, los menonitas, también de estos últimos surgieron los amish. Pero también otras de indole evangelista y pentecostal suelen afirmar su origen anabaptista, sin echar a un lado a las diferentes iglesias bautistas, o los llamados Hermanos en Cristo, pero también en capítulos posteriores trataremos de aclarar todo esto.

Ahora bien, hubo otra linea de pensamiento anabaptista, que también fue perseguida y quizás con mas empeño si cabe, pues no solo fue atacada físicamente por la inquisición católica y por la intolerancia luterana o calvinista, sino también vituperada verbalmente por los mismos anabaptistas de la linea de Menno, esta fue la protagonizada por los llamados unitarios o antitrinitarios. De ello hablaremos en un próximo capitulo.

3 comentarios:

  1. muy buena aportacion acerca de los anababtistas me fue de gran ayuda leer algo acerca de su historia pero te faltaron los 7 principios biblicos que identifican a los verdaderos cristianos pertenecientes a la denominacion bautista ademas los bautistas no tienen nada que ver con el protestantismo ellos nunca se separaron de las practicas de otros religiosos sus origenes vienen desde inglaterra con la iglesia anglicana y posteriormente con los puritanos donde tambien surgieron los separatistas

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  2. Muchas gracias por tu sincero comentario, el tema de los bautistas y los hermanos en Cristo, simplemente fue mencionado en este apartado por el hecho de que algunos afirman alguna relación con el anabaptismo, aunque en realidad los primeros solo tienen en común lo del bautismo y los otros si surgieron de una escisión posterior, pero tampoco tiene ya mucho en comun. Por ello, puesto que hay confusión al respecto indiqué, como de hecho se va a hacer, que esto se aclarará en posteriores capitulos, cuando tratemos el origen de estas instituciones religiosas.
    De todas maneras agradezco tu sugerencia y la tendremos en cuenta. Gracias.

    El autor

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